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jueves, 8 de diciembre de 2011

Origen de los refranes: La ropa sucia se lava en casa

Una madrugada sin sueños escuché de una voz que volaba por mi habitación "¿En qué circunstancias se habrán usado los refranes por primera vez? Es decir, en qué se haya dicho como parte de una conversación pero que encierre la enseñanza que conocemos". Y mi mente maquinó.

 Según (un hombrecito verde dentro de la cabeza de) Paul Medina Trejo

Una mujer casada y feliz bajó en su edificio al área de lavandería. Con su cesto bajo los brazos avanzó entre el montón de mujeres que como ella llevaban la ropa de sus hijos y de sus maridos, y que esperan con sus monedas para meterlos en las máquinas y luego esperar.

Parada junto a una de las máquinas conversó un momento con una mujer mayor y divorciada, una gordita más bien seria. Primero la ropa blanca. La mujer casada se agachó para sacudir los polos y camisas blancas antes de meterlos a la lavadora. Parada junto a ella, la mujer divorciada terminaba de doblar las ropas de colores secas que sacó de la maquina sobre la que se apoyaba.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Origen de los refranes: Cuando el río suena es porque piedras trae


Una madrugada sin sueños escuché de una voz que volaba por mi habitación "¿En qué circunstancias se habrán usado los refranes por primera vez? o sea, en que se haya dicho como parte de una conversación pero que encierre la enseñanza que conocemos" y mi mente maquinó.

 Según (un hombrecito multicolores dentro de la cabeza de) Paul Medina Trejo

Un viejo pescador viajante andaba siempre feliz solo pero también gustaba de la compañía. Con su barba cana crecida, su paciencia, su cara bonachona, con su gorrito para el sol y su caña de pescar hecha con sus manos, había sacado peces de ríos de todo el país. Con su cordel y su anzuelo había andado caminos olvidados y había hecho más de uno para otros.

"Los peces de río son los que tienen la mejor carne" solía decir. Y atribuía a esto que estos animales eran más tranquilos que los de mar. Dormía él muchas veces mientras esperaba a que picara alguno de estos bichos. Y había soñado siempre acunado consigo mismo mientras las aguas le cantaban. Según él, el mar es bullicioso y travieso pero siempre es uno. En cambio, en los ríos hay dos tipos: el de fondo fangoso y el pedregoso. Mientras que duerme tranquilo con el susurro suave del de fondo fangoso, el rumor de las piedras de río empujado por las aguas es siempre un poco perturbante. Uno es silencio y quietud, el otro es ruidoso aunque tranquilo.

Origen de los refranes: Al mal paso darle prisa

Una madrugada sin sueños escuché de una voz que volaba por mi habitación "¿En qué circunstancias se habrán usado los refranes por primera vez? o sea, en que se haya dicho como parte de una conversación pero que encierre la enseñanza que conocemos" y mi mente maquinó.

 Según (un hombrecito rojo dentro de la cabeza de) Paul Medina Trejo


Era un bar maltrecho, conocido pero olvidado, una ruma de deudas. Era una casa, heredada y propia, con su sentimiento, con sus recuerdos. Era un hombre que poseía el bar y la casa y las deudas.

Agotado y agobiado por todo y por todos, cubriendo su rostro con sus manos, sentado al borde del camino, lloraba. Detrás de él, su bar estaba cerrado, esperando. Y cerca también estaba su casa cerrada. La llave ya no estaba en su bolsillo. El dinero que tenía no le alcanzaba para pagar la hipoteca de su casa, vencida ya hace más de medio año. Pero, tampoco le alcanzaba como para asegurarle al otro banco que le quería embargar su bar que podría pagar porque no podía siquiera comprar insumos.

martes, 6 de diciembre de 2011

Navegante

Hay un extraño hombre de torso desnudo mirando siempre el horizonte subido en su barco encallado. El mar aún baña sus maderas podridas, mohosas. El hombre con su pantalón raído hasta las pantorrillas se asoma todos los días como esperando a que llegue algún barco más grande o que funcione siquiera y que lo rescate de esta isla que solo su mente circunscribe, porque esta parte del continente no tiene límite sino hasta el otro oceáno, miles de kilómetros al este.

La municipalidad no lo puede remover porque al parecer está en un vacío legal. Se podría decir que necesita ayuda, pero no la quiere. Y también al parecer, no se le puede obligar a recibir ayuda porque a pesar de la situación en la que se encuentra, su salud es envidiada por todos en la ciudad. El invierno pasado pensaron que habría muerto congelado, pero solo estaba en alguna parte del interior de su barco, imaginando, quizá sonriendo, quizá llorando, pero estaba. Oh, sí, estaba allí.

lunes, 5 de diciembre de 2011

mitones mugrientos

Hoy me asaltaron unos extraños pensamientos con unos ridículos antifases. Era bastante absurdo verlos intentando a todo trance hundir sus pequeñas manecitas con mitones en mis bolsillos con huecos. Parecía el encontrón de agujero con agujero. Por cierto, qué frías sentí las puntitas de sus dedos en mis muslos.

Fue un ataque cobarde de nervios que me dejó un poco ansioso y temblando también un poquito. Y como no hayase yo piedras en los zapatos, anduvieron lentamente alejándose de mí los nervios contando y repartiéndose el botín que sustrajeron de mis bolsillos con hueco. Los nervios y los pensamientos se sonrieron. Y yo miré un poco abobado cómo colgaba de mi bolsillo izquierdo un mitón azul. Me sonrojé por haber subido de peso. Ahora mis jeans me odian.

De mi bolsillo colgaba atrapado un mitón y del mitón colgaban miles de alimañas apiñadas entre toda la mugre y una suerte de manchas de comida y humedad. Y emanaba de él un aroma desconocido para mí, una mescolanza putrefacta irrespirable. Era como si la manita que cabía en ese pedazo de tejido azul hubiera pasado toda una vida tocándolo todo menos agua y jabón.Debe haber vivido arrimado y oculto, en lo profundo de una cueva en las cavernas de mi consciencia.

Hoy esos pensamientos y esos nervios ahora presos pasan su eternidad en el pasado convertidos en recuerdos reclusos no ya de la conciencia sino de la memoria, viejita jugetona que suelta de vez en vez fotos de los casi (con muchos uff flanqueados de signos de admiración) que andan asaltando por ahí al presente poco precavido que va tomado de la mano con la realidad, pero que piensa mucho en los que habría sido.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Deudas conmigo

Atadas las piernas a este todo
enterrado medio cuerpo, silencio
fuera silva a la vida un verso
y yo aquí empapado de lodo

tras la puerta se escucha dos risas
la una animada por la otra
y desbocada corre como potra
la vida que se escapa con prisas


Y me coje y me sienta de una
la mano de verdad sin apariencias
de que le faltan hechos a mis ciencias

De que faltan a mis manos fortunas,
que el futuro muestra advertencias,
que llega, que me tengo tantas deudas

viernes, 11 de noviembre de 2011

La casa en el desierto

Ella considera que los días soleados son los peores para odiar. Los días con sol son los peores para estar triste porque todo sonríe a tu alrededor. Y hasta te invitan a sonreír y quizá sonríes, pero triste.
-Pero sol también refleja muertes- dijo tranquilamente Abhdalí.
-Ah, eso es porque tú vienes de allá pues y entonces ves solo lo que conoces.
-Y sobre qué más debería hablar, si lo que hablo es porque lo sé y lo que sé es solo lo que he vivido – aspiró profundamente el aire puro que lo rodeaba-. También Violeta lo hace.
- Bueno, sí, pero entonces, si los dos hablamos solo de lo que sabemos ¿cómo nos entendemos?
- Alá dice: “Confía en que es posible lo que no conoces y entonces aprenderás”. Para aprender debemos aceptar que podemos estar equivocados o desinformados.
-Pero esto de sentir que el sol nunca trae tristeza no tiene nada que ver con… las matemáticas, por ejemplo. Eso sí es aprender.
-Violeta se equivoca.
-¡No!- dijo la joven, entre seria y sonriendo, entre broma y enserio.
Abhdalí la miró con sus ojos hundidos en el cráneo, bajo unas cejas muy pobladas, su cabello grueso y graso. La miró con ojos casi compasivos, pero también medio en broma.
-¡No! No estoy equivocada- insistió la joven.
-Aprender a aprender ¿Quieres?
-¡Claro que quiero!- sentenció Violeta, pero con el gesto de que mantendría su posición.
-Según el occidente, lo más certero es la ciencia. Y según la ciencia, la certeza al cien por cien es incorrecta porque la ciencia es humana y el hombre yerra. También la ciencia yerra aunque avanza.
-No entiendo.
-Lo que quiero preguntarte es ¿Cabe la más mínima posibilidad de que estés equivocada?
-Bueno, sí- dijo luego de pensarlo mirando el cielo azul y claro y esos rayos de sol por el que de pronto se vio envuelta en una conversación de un tipo para el que ni siquiera tenía clasificación.
-Ya estás aprendiendo- dijo Abhdalí sonriendo.
-Ja ja, qué gracioso- increpó con sarcasmo la joven.
Su piel morena brillaba un poco con la claridad del día y sus cabellos negros ondeaban con el viento, libres. Allí, arriba de una casa vencida por el tiempo, disfrutaban sus vacaciones de colegio, las últimas.
-¿Crees que es posible que otras personas sientan, a diferencia de ti, que el sol también puede significar tristeza?
Violeta volteó la mirada, vio a lo lejos que se extendía el verdor hasta donde alcanzaba su visión. Giró un poco más la cabeza y vio que en el mar, allá a varias millas de distancia, el sol bailaba sobre las olas y usaba de espejo a las ondas de agua, llegaban chispitas de luz a sus ojos. Vio arriba y reconoció palomas volando sobre ellos, vio gaviotas, vio mariposas y mosquitos. Y miró a Abhdalí.
-No lo veo- miró al joven con la cabeza un poco ladeada-, pero te creo.
-Con lo que Violeta dice no ha aprendido solo que el sol también puede significar tristeza, sino y esto es más importante, que hay personas que pueden tener una percepción diferente de la tuya y que pueden tener razón. ¿Qué palabra significa eso en español?
-Creo que es “Tolerancia”
-Tolerancia- sonrió- suena a nombre de mejicana.
Ya iba a llegar el medio día y el sol arreciaba, el camino era lejos hasta el campamento. Bajó Abhdalí de la casa con sus fuertes brazos y ayudado por Violeta tomó sus muletas y comenzaron a caminar. Solo tres pies tocaban el suelo, tres pies y dos maderas.

viernes, 21 de octubre de 2011

Interruptor para la noche

Nacida de una delusión alcohólica, la morena de piel tan blanca como las nubes de su borrachera que no se borra, camina contorneándose entre palmeras del desierto, entre cáctus con raíces saladas y olor a mar. Casi se detiene el viento para verla caminar como camina, casi para el viento y contiene la respiración para no asustarla.
Es esa falta de sobriedad que lo lleva a conversar con las cosas, a jugarse con los objetos que lo rodean. Es su sinceridad de niño lo que hace curvas las rectas, arriba y abajo el piso, arriba y abajo y convierte la carretera en el pasadizo de su casa, y para la oscuridad que lo somete busca incansable el interruptor.
El sueño no lo vence porque batalla con todo. Se sujeta de su realidad bebida con las manos, con las dos que sabe que tiene y con las cuatro que ve. Se coge suavecito, suavecito del piso y las rayas blancas le bailan y ve nuevamente a esa morena de piel blanca, desnuda; sí, desnuda. Y camina ella y él la ve caminar: uno, dos, uno, dos, uno…
Y cuando abre los ojos, dos trenes cruzan su cabeza, pero ninguno tiene tiques para morenas, pero sí trae de polizontes a la realidad, a la vanidad, a la vergüenza y lamentablemente también al recuerdo.

jueves, 13 de octubre de 2011

El futuro del pasado

La educación debe tener su norte en el futuro. Liechtenstein, señores, es, además de desconocido para muchos de nosotros, el país con más elevado ingreso per cápita. No posee recursos naturales, su extensión territorial es menor a la de Bolivia. Pero su inversión en educación es elevadísima, un profesor tiene estatus de médico, la investigación en tecnología es alta. ¿Es un mundo al revés? En realidad no. Es el mundo como debe ser actualmente.
La educación no debe  ser entendida solo como alumnos de primaria y secundaria, sino también como la formación de los futuros profesionales en cuyas manos esté a su vez la formación de las siguientes generaciones. En países como China, Finlandia o Singapur, ser profesor trae consigo un estatus elevado equiparable a ser ingeniero o médico. Y esto porque los puntajes para entrar a las universidades en esta carrera  son de los más elevados. Por estas latitudes, más que carrera profesional parece un bote salvavidas para los que quieren estudiar algo.
La primaria y secundaria por supuesto que también son necesarias. Allí radica la acumulación de herramientas que necesitarán los alumnos para ingresar a las universidades. Solo 24% de los jóvenes mexicanos entran a la universidad. En comparación, lo hacen 97% de Corea del Sur y 47% en Chile.
Hablamos de una economía globalizada. Pero qué tal la educación. Solo en el 2010 en China, el 100% de los graduados universitarios hablaban inglés. ¿Y de este lado del mundo? Miremos a nuestro alrededor, cuántos de nosotros que estamos en esta universidad podemos escribir, leer y mantener una conversación fluida en inglés. Cuántos de nuestros cursos son dictados enteramente en inglés como se hace en Asia o en países de Europa donde este idioma no es el oficial. Es esto dejar de ser peruanos por hablar en el idioma más internacional que existe y por no aprender quechua. Yo considero que no, porque nuevamente, debemos pensar más en el futuro que en el pasado. Debemos pensar en ser más competentes a nivel internacional.
La tecnología también es importante, aprender a usarla, estar educados en y con tecnología porque ese es el futuro. Sin embargo no debemos saltar escalones. Hemos visto fallar programas educativos del gobierno que repartía laptops para los niños. Para que puedan iniciarse en su uso, pero los profesores en las zonas alejadas no sabían manipularlos. Entonces, ¿Cómo se educa adecuadamente?
Debemos ser humildes y saber dónde estamos para poder establecer hacia dónde vamos y a dónde queremos llegar. La UBA, la universidad más grande de Argentina cayó en los rankings mundiales de nivel de enseñanza y los argentinos culpan a los rankings.
La educación, pues, termina siendo la mejor inversión que a la larga influye positivamente en la inclusión social, en el ingreso per cápita y el desarrollo conjunto y sostenible de los países, sin importar el tamaño de sus fronteras o el color político de los gobiernos. Por ende, el norte de la educación debe ser el futuro y no el pasado, no resentimientos y justificaciones. Porque el futuro del pasado es la pobreza.

martes, 4 de octubre de 2011

Tardes de verano, noches de invierno

Hoy nadie contesta mis llamadas y solo se oyen ecos a lo lejos. Un momento se volvió eterno a la espera de un encuentro, de un abrazo, de un beso. Hoy todos se quitaron las orejas, esta noche de invierno. Los amigos han volteado a ver sus propios esfuerzos, sus propias acciones, sus propios complejos.

Hoy nadie contesta mis gritos, hoy todos callan. Miran a donde no veo, están donde no estoy, soy transparente pero no sincero, nadie me ve pero no me voy. Quiero sacudirme las cadenas, pero no soy más fuerte que yo, porque yo mismo uno los eslabones y los quiero separar también yo. Y grito, pero no me oyen. Y nadie viene en mi ayuda.

Hoy nadie me ve porque se rehúsan a mirarme. Y las distancias son inmensas, se fue de vacaciones mi imaginación con mi coherencia. Y dejaron sola a mi mente inerte, escurrida, olvidada por mí misma. Suelta palabras al azar para hacer lazos que atrapen una musa desnuda sin rostro, un par de piernas, dos senos (aunque se conforma con uno solo). 

Quiero una red que atrape respuestas, quiero un signo de interrogación con imanes en las orejas, moldeables, que se vuelvan de sorpresa (de admiración) y que se vuelvan de sorpresa (de repente). Quiero estupideces con forma de abeja, que zumbe en mi oído y que muera bajo el yunque. Quiero una espada que asuste pero que no mate, que corte pero que no despedace, quiero reglas rompivles, qiero holbidar lo ke cé, kierho 1na autocorrrrrrrexíon de uuun tercero, quiero un puto libro, quiero volver a creer (a crecer) que sigo siendo niño.

Quiero lo que quiero pero no tengo porque no quiero. Necesito quien me digo qué está mal y qué está bien, pero tiene que ser alguien a quien yo pueda creerle, en quien pueda confiar al cien por cien, cuya mano está siempre cerca a la mía, cuyas palabras acudan a mí siempre, necesito quien esté conmigo, a mí lado y me digo qué está bien y qué está mal, me necesito a mí mismo, pero parece que no estoy, parece que he marchado, pero ya no lo sé porque no puedo decírmelo. ¡Qué idiota! ¡Qué estupidez!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El amor se mandó mudar

Ya el tiempo ha desaparecido las marcas de los abrazos, de los deseos de besar, de morder los labios y la piel con pasión. Los veinte veranos, otoños, inviernos, los hijos, los amigos, las familias, las peleas, los conflictos, las discusiones, las disculpas… las repeticiones… la monotonía… la casa… los pagos…las deudas…

Ella se oculta cuando se viste, se incomoda que él  la abrace por detrás, ya no quiere besos en el cuello y hasta ya no se deja besar. El mismo mueble, del mismo color, en la misma posición tiene ya la forma del trasero de él, tiene el respaldar su calor y hasta su aroma. Y las gracias y bromas salen solo del televisor, encadenado al tomacorriente, alimentado de un reproductor de dvd, traga discos día tras día. Ya no bailan, ya no se divierten, las conversaciones son rutinarias. Veinte años, veinte años.

martes, 20 de septiembre de 2011

Chewaca de luto

Hola. Buenos días o buenas tardes o bueno, no sé qué hora será cuando te llegue esta carta. La verdad no sé qué tan bueno sea esto de la entrega de cartas en ese país. Pero, ya, espero que estés bien, yo estoy bien y tu gato también. Sé que prometí que lo peinaría y todo pero ya sé que cuando vengas, ay, el grito que vas a pegar cuando encuentres un gato calvo. Es que sabrás que se le cae el pelo nada más de acariciarlo y con esto que se murió la tía Lola, pues toda mi ropa negra anda de pelos que parezco Chewaca de luto (quizá como estaría cuando casi matan a Han Solo, en ese episodio de…). Bueno. Tu perico ya no está, pero hay que verle el lado positivo a las cosas, como siempre dices: tu gato está más gordo. Así que tendrás un gato gordo y pelado (me acabo de acordar del vecino este que se acaba de mudar y que tú no lo conoces, es un tipazo y cuenta unos chistes que no sabes, bueno, claro que no sabes porque no lo conoces, pero ya lo conocerás, verás que cuenta unos chistes…). El otro día, me encontré a tu novio en el espejo, y ahí te espera otra sorpresa

jueves, 15 de septiembre de 2011

No me despierten

Es un hombre desterrado y errante; una golondrina forzada a olvidar en mitad de su travesía, su orientación natural, su migrar. Es una brújula con su norte dibujado pero perdido, con su sur en el oeste. Su mediodía ya no es cenital, lo reconoce apenas por la falta de sueño, porque el sol pasa siempre a lo lejos, nunca sobre él. Pero se queda más tiempo en el cielo, por lo menos más de lo que él recuerda que debería. Pero no es su tierra, no lo es.
Allí la tierra es roja, no gris. Las cumbres no llegan a las nubes. Las nubes no se pueden comer, las gaviotas no son de chocolate y ni siquiera son gaviotas. Los bastones de dulces no son rallados, ni rojos y blancos, y saben amargo. El dulce no es dulce y lo salado no es salado. Aquí no se vuela con saltar, ni te sonríen si sonríes. Aquí no puedes plantar arboles en el mar, ni hablar con los delfines.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Elección de promesas

Caminamos junto al mar y nos paramos bajo el farolito ¿recuerdas? No estábamos tomados de la mano, llorabas tú y te consolaba yo. Y enjugaba con mis dedos tus lágrimas, luciérnagas amarillas que brillaban sin volar.
¿Recuerdas que casi te grité pidiéndote que dejaras de hablar del pasado y empezaras a hablar del presente, que pienses en el futuro? Me respondiste que el futuro no existía aún, que era dudoso. Que entendiera que en presente hablarías del pasado que te alimentó y del futuro incierto hablarías como ahora, como hoy.
El piso era una seguidilla de piedras multiforme incrustadas en el barro de aquella callejuela empinada, escoltada de hileras de casas altas. Tú con tu falda larga y mi abrigo en tus hombros. Y yo muerto de frío pero con mi garbo intacto. Recuerdo a los niños que jugaban con sus trompos y que medían el tiempo del juego con las vueltas.

jueves, 1 de septiembre de 2011

El palco de mi abuelo

El 4032 es un colegio solo de chicas. Y yo aún sigo pensando que para mala suerte de ellas, queda frente a mi casa. O quizá la mala suerte está en que vive con nosotros mi abuelo o que a este le encanten las minifaldas.
Cuando era más joven, siempre me incomodó encontrarlo con su silla junto a la puerta, sentado y fumando. Parecía estar en el estreno de la película. Un estreno diario. Nunca la misma película, pero cada cierto tiempo las mismas actrices. Y yo con mi mochila y mi uniforme de colegio fiscal, gris como el cielo de Lima.
Corría el rumor en el colegio de que él raptaba muchachas y que se había llevado siempre a las que tenían las faldas más cortas. Las maestras, sí, un ejemplo de alguna extraña forma de enseñanza. Un rumor más cierto, y que había sido iniciada hacía mucho por alguna adolescente avezada, era que si le hablabas, desaparecía la lujuria de su mirada.

martes, 16 de agosto de 2011

La publicidad radial: tu propia imagen mental

Ver o no ver, escuchar o no escuchar. Aunque se piense que la ausencia de la imagen en la radio es un factor negativo, el que le permita al oyente crear su propia imagen mental (regida por supuesto por sus propias y quizá únicas necesidades) lo convierte en un factor más bien positivo.

Por supuesto, para enviar un mensaje a través de la radio no basta un texto hablado y una música de fondo. Se debe vestir con los ambientales adecuados para poder crear un escenario en la mente del radioescucha. Recordemos que no todo lo que oímos está en el mismo plano sonoro. Algunos sonidos se escuchan más lejanos que otros. Allí se establecen los planos: primer plano, el más cercano; tercer plano, el más tenue y lejano.

Tengamos en cuenta además, que quien oye la radio no le presta atención exclusiva. Puede estar realizando muchas otras cosas. Por ello, debemos tratar de llamar su atención. Un golpe de sonido puede ser un buen inicio. Se debe intentar resaltar nuestra publicidad sobre el de las demás en la tanda comercial. Un vacío en la radio también llama la atención, pero hay que tener cuidado.

Debemos tener en cuenta, también, la voz que se usará. El registro de la voz y la intención nos da a conocer mucho del mensaje. Si es animado, desanimado, fuerte, débil, alegre, triste. La sonrisa también se percibe en el habla. Es diferente utilizar una voz masculina a una femenina. ¿Te imaginas un spot radial de toallas femeninas locutado por un hombre?

La radio es uno de los medios más accesibles para publicitar. Desarrollar un spot radial puede llegar a costar alrededor de dos mil dólares en un nivel profesional. Y colocar uno de veinte segundos en una radio, siete veces al día, de lunes a viernes, puede costar en promedio mil ochocientos dólares (depende, por supuesto, de la emisora y la franja horaria). Pero hay que tener un buen producto comunicativo para que el dinero utilizado sea una inversión y no un gasto.

jueves, 21 de julio de 2011

Las balas en mi boca

 Por Paul Medina Trejo

Una libelula de humo vuela en mi cuarto y mi pensamiento en forma de gato la quiere atrapar. Pero alza vuelo desde un cigarro y el gato tropieza con un cuadro y rompe un cristal. Y de los pedacitos se hace una pintura en la que apareces triunfal. 

La libelula en sus meandros hace corazones y el gato sonríe y se zambulle en albumes de fotos en blanco mienra ya solo dos alas vuela en direcciones opuestas y en vez de palabras nace una mariposa. El techo desaparece lentamente a través de las ventanas y la primera foto se comienza a rebelar. Y aparecen tus manos. Y aparecen tus ojos. Y aparece tu voz. El gato ronronea.

El techo vuelve a aparecer y en mis labios una sonrisa y la mariposa dibuja un te amo, pero en vno estiro los brazos. EScucho un susurro lejano que tienen la forma de mi voz. Y en la siguiente foto aparecemos tu y yo. Es curioso ver cuánto dura un minuto si le cuentas los segundos. Y también es curioso cuando apenas le boto las cenizas al cigarro encendido, tiene forma de bala y que cuatro alas pueden matar un gato.

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martes, 19 de julio de 2011

Instrucciones de baile

Sus dedos se deslizaron suavemente por su cintura y creaba dobleces, caminos intrincados y laberintos de subidas y bajadas en la parte baja de la espalda de su blusa blanca. Y ella sonreía mientras él lo hacía. Ella sonreía. Era feliz. Y él, qué decir de él si ya su risa hablaba. Se imaginaba cómo estarían caminando allá abajo sus dedos intentando no llegar pero deseándolo desde lo más hondo. Y los otros cinco se entrelazaban con otros cinco más femeninos, más suaves, más cálidos.

Y uno, y dos, y tres, y cuatro...

No la veía a los ojos, miraba sus pies. Sonreía sonrojado. Y sin embargo se sentía tan bien. Y ella lo llevó de aquí allá. De allá acá, y uno y dos y tres...

Un helado y un café

El viento sopla una hoja roja, casi granate, más allá de ese universo circular de piedras planas incrustadas en el piso.Y la niña sonríe. Se hacen hoyuelitos en sus mejillas y sus cachetes casi tapan completamente sus ojos negros. Tiene las manitas a medio doblar, justo sobre la cintura sin tocarla y sus dientes aún muy separados unos de los otros, se muestran albos, contentos. El viento empuja suavente la hoja seca y la aleja más de la niña.

Cuando llegó el otoño ya el año pasado, Julia estaba embarazada. Lo malo es que no sabía de quien. No es que se acostara con cualquiera, pero dos en una semana bastan. Como también basta comerse un último helado de verano en puertas del otoño, sentarse a conversar mientras lo come, coversar con Martín quien le compró el helado y luego ir por un café hasta la noche, noche en la que se acostó con él, aquel día (maldito único día) que olvidó tomarse ese pastilla diaria que debió tomar y que no sirvió de nada que se la tomara al día siguiente junto con la otra que sí le tocaba ese día.

La niña se pone de cuclillas y estira la mano para tomar esa hoja seca que suena apenas la toca, e instantáneamente, con las piernitas dobladas y la espalda recta, mira cómplice hacia su madre en busca de un sí o un no. La madre no la ve. Para ella, eso es un sí. Julia la ve. La nena la mira, sigue en cuclillas y toma despacito, despacito la hoja seca solo con tres dedos.

Ya hace frío en el parque y ya se sienten los vientos huracanados. Todas las hojas se mueven, menos la que está atrapada. Al fondo silva una tetera y de lejos llega un intenso olor a té. Julia vuelve a intentar leer su libro. Se acomoda en la banca. La niña mira a su madre, recoge la hoja rápidamente, con la boca casi abierta como en suspenso, aprisiona su mano contra su pecho y sonríe mordiéndose el labio inferior, coqueta. Julia recuerda rápidamente, mirándola cómplice, que Lucas no quiso, Martín no quiso y cuando ella decidió hacerse cargo sola, quien podría ser hoy esa niña se rindió, allí adentro en la oscuridad sin conocer a nadie. La madre mira a la nena. La nena mira a Julia, Julia mira a la nena. La madre y Julia se miran, se sonríen.

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martes, 12 de julio de 2011

Las vidas que son medias vidas

Está triste cuando la duda se despeja y su vida joven vuelve un poco a su rumbo deseado. Cuando un torrente tan esperado llega inesperadamente y da con una esperanza vaga, y quizá inmadura, al trasto de las ilusiones perdidas, de las esperanzas lejanas, de las vidas que son medias vidas y que mueren, aunque al menos intentaron, igual que aquellos que se estrellaron en la pared del baño. Abrazados todos, abrasados y consumidos y consumados.

Fue padre por un instante, pero lo fue. Y lo fue por muchos años en su imaginación del futuro, aunque el tiempo real no fuera más que un cuarto de hora. No llora, pero está triste. Si piensa sensatamente, se siente feliz, pero si piensa en cuán feliz fue durante esos días inciertos en los que la desesperación lo corroía, se siente decepcionado.

No se ahoga en llanto, pero suspira. Aliviado y no aliviado. Esperanzado y resignado. Sabe que hay un tiempo para todo y que su tiempo aún no había llegado. Pero fantaseó tanto. Sintió que abrazó y que unas manitas lo abrazaron. Soñó que habría sido exitoso, buen marido y buen padre, aunque su hijo habría tenido dieciséis y él, treinta y dos.

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lunes, 11 de julio de 2011

Tu silueta asesina

-Espera- dio casi un salto abriendo más la puerta para salir, no le tomó la mano, pero casi. Ella se detuvo y volteó, feliz, con una sonrisa, con esos hoyuelos coquetos que se forman en su rostro, con el sol en poniente que realzaba su piel bronceada.

-Dijiste que no me olvidarías.
-Tom...
Él tenía el torso desnudo. La había recibido en el porche, era verano y el sol calentaba mucho cuando ella llegó. 
-Dijiste que regresarías a mí, que me tomarías de las manos y que me abrazarías ¿dónde está mi abrazo, dónde mi beso? Solo me traes malas noticias.
-No son malas noticias, Tom.
-Lo son para mí. Sé que es egoísta, pero es que me duele aquí en el pecho. Saber que estoy aquí donde me querías, que soy lo que deseabas que fuera y sin embargo- se le desgarró un poco la voz, solo un poco-... y sin embargo.
-Pero tú ya no eres tú, Tom. Eres alguien más- sonríe, coqueta, ladea su rostro y el sol hiere los ojos del muchacho-. Y por supuesto, yo no soy yo.
-Y entonces ¡qué?
-Y entonces...
Y entonces, ella sonrió mucho más todavía y las lágrimas escaparon de sus ojos y entre sus pestañas y sus mejillas se hicieron arcoíris. Y entonces una bandada de patos silvestres cruzó el cielo justo sobre ellos, y en algún lugar del mundo alguien murió, y en algún lugar del mundo alguien fue asesinado, y justo en el pecho de Tom, algo se detuvo. Y entonces el reloj marcó las ocho de la tarde y al fondo, bien al fondo, silbaba el tren.
-Dejemos todo. ¡Casate conmigo!
-Ya estoy casada.
-Entonces mátame.
-Creo que ya lo hice, pero no fue mi intención.
La silueta de ella caminando, alejándose de él, era casi imaginario, casi un sueño, una ilusión, una daga ensangrentada con su propia sangre. Y sus piernas eran robles atados al suelo por su necesidad y su cuerpo no era de él sino de las rocas, inmóviles e impávidas. Su rostro no tenía expresión, pero aún respiraba. Lamentablemente, y a su pesar, aún respiraba.

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viernes, 8 de julio de 2011

Eres un títere de la vida

¡¿Por qué, vida, eres así?!
Maldita, eres traicionera
Si no merezco de esta manera
Ser atacado, proterva, por ti

Si sonrío, estoy alegre, feliz
¿Por qué esta prueba?, ingrata
¿Por qué el buen amigo maltrata
Y vuelves el sol cielo gris?

¡Oh!, por qué has hecho enemigo
A quien felicidad conmigo compartía
Haciendo que me ataque, vida mía
Como a desconocido mi amigo

Si te quiero ¡¡Te quiero!!
¡¿Qué acaso no te das cuenta?!
¿Por qué entonces tu puñal certero,
Maldita, tu prueba cruenta?

¡Te odio!, arpía harapienta
Quién si no yo que podía amarte
Si quien me acaricia puede atacarme
Qué esperar de ti si no afrenta

¡Ah! Vida, maldita perra
Si a todos das felicidad
¿Por qué toda esa tu bondad
De camino a mí yerra?

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jueves, 7 de julio de 2011

El viejo aquel

Desde mi edificio veo a través del tragaluz, entre las ropas tendidas de ventanta en ventana hacia el vacío de ocho pisos hasta ese cobertor negro.  Ese toldo que han armado para cubrirse de la lluvia que cae hoy. Este día nuboso de invierno que llena las calles de un penetrante, y hasta placentero, olor a tierra mojada. Hoy que partió él.



Aún les sonríe, porque la arpía no ha podido arrancarle el carisma del rostro. Aún sonríe porque a pesar de todo, están todos juntos, alrededor de él. Ya no puede abrazar, pero lo abrazan. Ya no puede besar, pero lo besan. Aunque no lo hagan entre ellos mismos.

Su compañera lo recordará quizá desde esa esquina donde está ahora, enfundada, quieta y en silencio. A pesar de que están en la misma habitación, ahora ella está en silencio, como nunca sucedió. Ya no es la misma, es cierto. Porque él la lijó, la pintó, le cambió las cuerdas, la embelleció. Y llora, lo sé. Porque la veo desde mi ventana.

Ese hombre era un adicto a Dios y a su guitarra. Dos vicios que nunca logró que sus hijos, sus hijas, sus nietos, sus nietas, sus hermanos y hermanas, sus sobrinos y sobrinas entendiera, ninguno de los que estaba allí entendió ni compartió. Y sin embargo, estaba siempre él para amistarlos cuando peleaban, compartir cuando se amistaban. Y siempre estaba su guitarra.

Y hoy lloran. Y sé que no es falso ese llanto, no es lluvia en sus rostros. Es dolor. Hoy que oyen esa incesante canción que era característico de él. Lo lloran y esperan que esté donde esté, encuentre a ese Dios a quien tanto amó. Y que exista ese lugar sobre el arcoiris al que tanto cantó. La lluvia cesa y por un momento, por un momento solamente, se abre un espacio, un resquicio azul en el cielo.

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viernes, 1 de julio de 2011

Monedas de tiempo

Escuché que subastaste mi memoria hoy. Y que no me alcanzó para comprarla. Que a pesar de mi insistencia con llamar la atención, no valían puntos las palabras, ni los decibeles de mi voz. Escuché que me extrañabas y que mis recuerdos de ti se los vendiste al mejor postor.

Entonces ahora que me conoces tú y no te conozco yo ¿empezamos de cero? Cómo te llamas, cómo me llamo yo. Sé que no vale preguntar cómo nos conocimos, pero qué tal ¿cuándo nos conoceremos? 
¿Te gusta el chocolate? No recuerdo ni cómo huele.

Me pregunto si te recordaba aún justo cuando el mazo sonó. ¿Es cierto que mi memoria estaba en una envoltura verde? Qué extraño color para mi memoria.

lunes, 27 de junio de 2011

DAME TU PLATA Y DIOS TE SANARÁ

La Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, más conocida como Pare de Sufrir, vende los favores de Dios a cambio de dinero. Cree en la brujería y busca fieles que estén dispuestos a dar solo lo mejor de ellos y sus bolsillos.

Por Paul Medina, Edgar Zorrilla y Faviola Rossi

Desde la primera llamada para solicitar información, te preguntan si tienes problemas, de cualquier tipo, pero problemas al fin. Y si dices que no, que solo sientes curiosidad, se oye un suspiro de desgano. Y es que para la ‘Comunidad Cristiana del Espíritu Santo’, mejor conocida como Pare de Sufrir, no hay mejor fiel que quien necesita algo por lo que se le pueda pedir dinero a cambio.
Esta iglesia es la versión peruana de la Iglesia Universal del Reino de Dios en Brasil. Vende favores de Dios por cualquier cantidad de dinero que tenga. Rostros peruanos con acento brasilero, creyentes en la brujería, el mal de ojo y la buena suerte que piden no creer en brujerías y esas cosas.

En el 681 de la avenida Venezuela en Breña, se levanta un moderno auditorio con una capacidad de setecientas personas. El blanco predomina. Techos altos y un escenario envidiable. Butacas plegables de madera y siete arcos, del mismo material, cruzados al final de las interminables filas de butacas justo bajo la tarima. Iluminación espléndida, un piano de cola, micrófonos, parlantes y una cruz gigante. Justo sobre el escenario se puede leer “Jesucristo es el Señor”.
Antes, este establecimiento era el cine CityHall, santuario del cine indio. La congregación pagó al contado 150 mil dólares y terminó de pagar los 830 000 dólares en menos de año y                     n                                                     medio.
Es en este recinto donde pastores, o guías espirituales, enfundados en ternos, con anillos y relojes de oro, y con acento portugués, ofrecen la sanación y el servicio de Dios a cambio de dinero. Las razones son distintas pero la subasta siempre se mantiene: Primero piden mucho y luego van bajando los precios por la sanación, por la bendición, por el favor del Altísimo. Primero mil soles, quién da mil soles ¿Nadie? ¿Qué tal quinientos? ¿Cien? ¿Cincuenta? ¿Quién da veinte soles para que Dios bendiga su negocio, su casa, su familia?

Pare de Sufrir es un programa religioso televisado que ha acarreado muchas burlas por parte de la población debido a la exageración de sus promesas de prosperidad y también por la venta de productos ordinarios como prendas benditas e históricas. Y sin embargo, tiene también seguidores fieles que a pesar de lo que se diga de su comunidad, ellos siguen dando el diezmo, todos los lunes, todas las semanas, sin falta. Insisten en llevar sus sobres con un sello que dice “diezmo” llenos de dinero, dinero que quizá falte para que alimenten bien a sus hijos. Siguen comprando baratijas en las subastas que realizan diariamente, cuatro veces al día.

Esta modalidad de vender el servicio de Dios nació en Brasil en 1977 con Edir Macedo quien fundó la Iglesia Universal de Reino de Dios (IURD) y luego llegó hasta muchos otros países del mundo. Actualmente este pastor enfrenta cargos en el país carioca por enriquecimiento ilícito, asociación ilícita para delinquir, estafa, lavado de dinero  entre otros. De acuerdo a las investigaciones de la fiscalía brasilera, la IURD mueve alrededor de 760 millones de dólares anuales en diezmos solo en Brasil donde cuenta con casi 5000 templos.
La versión peruana de la IURD está a cargo de Jesús Clodoaldo Pajuelo Chávez. Este pastor asegura que no tiene vínculo con la hoy investigada IURD. Y sin embargo, mencionan a Edir Macedo como el principal pastor de su congregación, usan el mismo logo, trabajan bajo la misma treta, hablan como brasileros. Y si bien es cierto, sus programas televisados que pasan a altas horas de la noche en los canales 11, 13 y 5, ya no se llama Pare de Sufrir, aún mantienen la misma estructura, los mismos gritos, los mismos pedidos monetarios. E incluso, tienen también acusaciones como las suyas.
El diezmo debe ser retirado de las primicias de todo lo que el cristiano recibe. ¡Dejar de hacerlo es dar la oportunidad al demonio devorador para actuar nuevamente! Muchos que actúan así pasan por grandes dificultades y nunca más logran encaminar su vida financiera. Lo correcto es servir a Dios en primer lugar, después a los otros: “Honra al Señor con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto”. Esto según su libro “Cómo ser un Diezmista Fiel”
Para el pastor de la Iglesia Cristiana ‘La Familia de Dios’, Raúl Pérez, el diezmo es un mandato de Dios. Y debe estar destinado, no al goce de los intermediarios sino a la realización de la misión que Dios encomendó, a la manutención de su casa, su templo. Asegura, además, que lo que hace la secta Pare de Sufrir es un circo. A decir de su experiencia, quienes dan sus testimonios de haberse curado o de haber prosperado dando dinero no son sino artificios, gente pagada que trabaja con ellos para infundir confianza en los demás seguidores a dar su dinero.
La respuesta más común frente a este tipo de acusaciones es que a las personas que asisten a estos cultos no se les exige dinero para pertenecer o para observar. Según ellos, las personas dan porque así lo desean. Pero, en sus exclamaciones, en sus gritos, en sus alabanzas, los pastores dicen que el diezmo es una orden, es un mandato. Y no de limosnas, no. Das limosnas si quieres recibir de Dios limosnas. Debes dar lo mejor que tienes si quieres que Él te dé lo mejor. Mientras más dinero des, más bendiciones te dará Dios.
Los días martes son de culto por la sanación. Según la enseñanza de los pastores, y bajo la supervisión de los obreros, gente adiestrada para este servicio, ellos orarán por ti y tu salud. No debes gastar tu dinero en medicinas, dicen, ni creer en la ciencia moderna, no. Se te ordena poner todo el dinero que gastarías en medicinas en la palabra de Dios, en mitad de esa biblia que cerrarán cada cierto tiempo, con billetes dentro, y será llevada a través de una puerta que nadie sabe a dónde va, para regresar luego vacía y así que se vuelva a llenar.
A decir de Samuel Torres Rosas, sacerdote católico dominico, el diezmo ha tenido un proceso de cambio dentro de la comunidad cristiana. “En un principio esto era algo obligatorio (…) y era utilizado en principio para ayudar a los más humildes” asegura. Sin embargo, con respecto a la interpretación de la biblia, indica que no debe tomarse literalmente sino entenderlo en su contexto. 
En su de su propia experiencia, este sacerdote también asistió a un servicio de la Iglesia Cristiana del Espíritu Santo, como parte de su curso de preparación en Teología. Quedó impactado con que se le solicitara dinero a la gente a cambio del favor de Dios. “Es como si estuviéramos comprando y vendiendo cualquier producto”, precisa. Para él, los sacramentos no se pagan.
En el Perú existen  61 locales y 24 de ellos están en la capital. El Concilio Evangélico del Perú (CONEP) no reconoce a La Comunidad Cristiana del Espíritu Santo. Lo que sí han hecho sus directivos es inscribirse en la SUNAT, Registros Públicos y el Ministerio de Justicia, esto último debido a que obtienen beneficios, como visas de misioneros, exoneración del pago de los impuestos vehicular y predial.
“El cristiano sincero conoce la necesidad de su iglesia y por eso jamás emplearía su diezmo de manera incorrecta, aunque eso tenga la apariencia de un gesto piadoso”. Esta aseveración la hace la mencionada congregación en su libro Cómo ser un Diezmista Fiel, explicando que no se debe tomar parte del diezmo para obras caritativas, sino que debe ir a las arcas de la iglesia quien es única facultada para el empleo del mismo
Ellos no aceptan que gente que considera a su congregación como un grupo que solo solicita dinero, aún con pruebas. Según denuncias hechas contra esta agrupación, cuando se quejan quienes diezmaron porque se sienten timados, los amenazan.

Según Daniel Zevallos Huaco, psicólogo en terapia emocional, este tipo de instituciones se basan en la dependencia emocional de las personas. “Les venden la solución, la ilusión de darles una solución espiritual (…) por ello difícilmente se hagan más preguntas”, asegura. En su entendimiento, el perfil de una persona que asiste a estas sesiones es un individuo muy desesperado y muy dependiente que probablemente haya tenido algún problema de orden parental. Además se le ubica en un lugar con muchas personas que sienten y viven lo mismo que ellos. Todo en conjunto hace que su razón se doblegue.
Un día puedes ver al pastor Santos muy activo, con gritos, casi con ira, solicitar dinero. Pide que alguien de la multitud se acerque a dar su testimonio. Y es casi siempre, la misma persona que se ofrece primero para comprar diarios de la iglesia, la primera en la fila de los diezmos, quien levanta los brazos más en alto en los servicios. Y al día siguiente, puedes ver a Santos, tirado en la tarima sacudiéndose y luego dando su testimonio en el servicio que da el pastor Hans sobre la posesión del diablo, el demonio.
Dentro de la teatralización de las sesiones de la congregación, se pude ver desde individuos casi epilépticos que aseguran estar poseídos por el demonio,  y los ayudantes exorcizándolos uno a uno, generosos donantes que ofrecen, incluso para el siguiente día, cantidades de dinero que parecen fuera de sus capacidades. “los individuos aprenden por imitación, hay un modelado”, asegura Daniel Zevallos. Según él, si se les presenta a estas personas un ejemplo, un testimonio de que ha sido efectivo para ellos, ya “se cerró el negocio”.
Si bien es cierto, dar tu dinero queriéndolo no es pecado, inducir a alguien a que lo dé a través de engaños, tretas o sugestión es una situación diferente. Usar la necesidad de las personas, su búsqueda de una fe auténtica a través de la compra y venta de los favores de Dios no parece ser lo más adecuado. Solo queda esperar a que las personas estén lo suficientemente educadas como para poder discernir a consciencia.

viernes, 10 de junio de 2011

La publicidad gráfica más segura

Si tú quieres mostrar lo seguro que es el carro que ofreces al público y la característica principal son 6 bolsas de aire de seguridad ¿cómo lo haces en un anuncio de revista? ¿qué? ¿le pones una bolsa de aire al anuncio? Pues, aunque parezca increíble, eso es exactamente lo que ha hecho Peugeot para promocionar su modelo Peugeot 408.


Este anuncio se publicó en una importante revista brasilera. Se le puso al anuncio unas pequeñas bolsas de aire y se le pide al lector golpear un lado del anuncio y de pronto, se hincha la bolsa de aire. Nada mejor que experimentarlo por uno mismo. Se le tuvo que acondicionar un tipo de empaque especial para evitar que las pequeñas bolsitas de aire se activaran antes de tiempo.


Excelente ¿no?

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miércoles, 1 de junio de 2011

Publicidad: Características ¿del producto o del usuario?

La tendencia en los inicios de la publicidad ( y bueno, lamentablemente aún en muchos países) era mostrar en su mayor cantidad las caracterísiticas del producto. Y esto porque, las diferencias entre uno y otro producto eran quizá pocas y siempre se recurría a glorificar esa ventaja diferencial tan codiciada.

Aún se pueden ver marcas de cerveza que prometen un sabor agradable, más cuerpo, botella fosforescentes. También, detergentes con uno o más componentes, de tal o cual color. Y la verdad es que el comprador no se detiene a ver una publicidad que casi le grita cómprame. El arte que se ha desarrollado y que quizá a pasado de largo por estos lares sin que hayan sido bien entendidos, es la publicidad dirigida a mostrarle al usuario cuál es el patrón de conducta o el estilo de vida de tal o cual marca.

Hay tremendos ejemplos en el caso de Adidas, Nike, Coca cola o Heineken. En ellos se muestra al consumidor ideal (y también idealizado). Muestran a un paradigma del consumidor de este producto. Cómo se viste, cómo mira, qué hace. Se asocia directamente a la marca al estilo de vida. Las características tangibles del producto, entonces, ya no son necesarias.

El público no solo querrá ver la publicidad sino que incluso la buscará y la compartirá (amén al Facebook y la publicidad viral). Porque se verá reflejado y hasta justifiado. Y quien no, pues probablemente verá su aspiración tomando vida.


Hablando de alguien del público objetivo, rápidamente piensa "vamos, quién no lo haría". O quizá "si estuviera allí, también yo haría eso". Indentificación.

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domingo, 15 de mayo de 2011

Un post-it para una propuesta

Siempre sentimos todos que los políticos son entes casi imaginarios (que ni vemos ni sabesmo de ellos), lejanos, que no nos ven y no les interesamos (esto suele ser). Pero muchos de nosotros no decimos qué queremos porque no encontramos los medios. Y es bastante penoso que muchos aún piensen que las redes sociales solo son para los jóvenes y sus pasatiempos (o pierdetiempos) vanales.
En las ciudades estadounidenses de Chicago, Memphis, New York y San José, se lanzó la campaña Give a Minute (Da un minuto), que busca que los ciudadanos puedan enviar directamente sus quejas y sugerencias a la web de la campaña a través de internet o utilizando un sms. Las sugerencias aparecen como post-it y son vistas por los políticos encargados de cada localidad. Formato publicitario que busca la interacción con los ciudadanos y que necesita de ellos para ser efectivo.



Sería genial que existiera algo parecido en este lado del mundo. Por supuesto, esto no funcionará si las mismas personas no envían sus propuestas. Esperemos que se pueda desaparecer el miedo a opinar y dejar de lado el pensamiento de que nadie escucha y comencemos a actuar. En la actualidad, se usa el facebook, pero los usuarios lo utilizan para atacar más que para proponer (y por supuesto que hay razones). Pero, no estaría de más ayudarnos.

domingo, 8 de mayo de 2011

Todo 'ismo' es negativo

Amiga, cómo has cambiado. O así parece. Ya no pareces mirar con duda lo que te informan sino que acomodas a lo que sabes lo que te dicen sin protestar. Solíamos protestar. Poníamos a prueba lo que nos dictaban. ¿Aún lo haces? Pareces Vallejo con rimas intrincadas que solo entienden quienes se detienen a pensar. Son pocos, pero son. Pero son pocos nada más. Creas tú misma tu abismo entre los que saben y los que no: entre lo elevado y lo terrenal. Sin embargo, hasta pareces pedir a gritos igualdad. ¿Aún cuestionas lo que te enseñan antes de aceptarlo nada más? ahora, igual que antes Dice mucho, sabes. Pero ¿es verdad? Cuestiona, compara, ve y lee eso que te dicen que no. Entiéndelo por ti misma y juzga sin la mente de los demás. Recuerda, amiga: Todo --ismo es negativo. Que capitalismo, que modernismo, que liberalismo, que comunismo. Somos terrenales, mortales, para nosotros no funciona la totalidad. Nuestra cabeza está al centro del cuerpo como un alegoría de nuestra realidad. Las dos manos tienen las mismas distancias y nos sirven igual, aunque seamos mejores con una, sea cual sea. Siempre serán mejor las dos bien usadas que una intentando hacer el trabajo de ambas.

miércoles, 2 de marzo de 2011

El cuarto que no ven

La araña en el techo tiene ocho candelabros y la luz ilumina toda la habitación con esa su luz amarilla. El ambiente es cálido por que la chimenea está encendida. 

-Dime si tienes frío, amor- dice Roberto con una sonricita complaciente como de niño mimoso. La rica alfombra con sus detalles de flores y rombos, con sus tonos de rojo y negro, con sus motivos abstractos entre líneas tapiza todo el suelo de la habitación. Las paredes son blancas y todas tienen filos y detalles. La ventana que se opone a la chimenea es casi un balcón y las puertas son de abrir de par en par y están flanquedas con preciosas cortinas de seda que se sostiene de una barra bañada en oro.

-Sé que los ruidos te molestan, pero ya he ido a hablar con los de la construcción de al lado y no han hecho caso. Pero, voy a volver a ir ahora si lo deseas- Roberto está inclinándose sobre el brazo izquierdo de su banco. Hay junto a la puerta de roble, que da salida de la habitación, un bar lleno de los más exquisitos licores. Se respira dentro un aroma a riqueza. Y sin embargo, Roberto sentado sobre su sillón de cuero hecho a mano, conversa con otro sillón de cuero, más femenino, vacío. Y el hombre viste arapos. Su corbata está sucia y su camisa que antes fue blanca ahora luce percudida, arrugada, vieja y parchada. Su pantalón no debe valer más de dos centavos. Y sus zapatos ya parecen chanclas.

-Voy a ir ahora, justo ahora, mi amor. Y si no me quieren escuchar, si se vuelven a burlar, si vuelven a decir que estoy loco, que tú has muerto, los golpearé, mi amor, los golpearé.
Y, firme, Roberto se pone de pie, acaricia el respaldo vacío de ese mueble exquisito y camina hacia la puerta de roble macizo. Coje su empuñadura de oro y abre. La corriente de aire que entra hace que las llamas en los candelabros de la araña del techo se inclinen en sentido contrario y casi se extingan, pero el hombre, tísico, enconrvado, con la barba desaliñada y crecida ya cerró la puerta tras de sí. Y fuera de la habitación, es todo penumbra. La luz ingresa por las ventanas rotas. Las paredes antes parte más vistosa de la mansión, por sus dimensiones, son ahora muestras de miseria y abandono, horadados por muchos lugares y criadero de un sin número de alimañas. Desiende él por unas escaleras de madera honguedas y deformes y se sostiene de la baranda mohosa a ratos marrón a ratos verde. Los techos son altos y toda la estancia está vacía. La mansion está vacía. Vacía y olvidada. Y tras la puerta desvensijada que Roberto cierra tras de sí, los trabajadores de la construcción de enfrente comienzan a pasarse la voz que allí vuelve a la batalla ese rico loco que tras la muerte de su mujer perdió todo. Y que ahora la cree viva en una sola habitación en la que nadie entra porque creen que allí quedan sus miserias.

viernes, 25 de febrero de 2011

Amor en La Cantín

Apareces y me sonríes, y te acercas despacio.
-¿Quieres un café?
La barra es de madera, oscura y mate. El brillo murió hace mucho, escuchando los mismos saludos, los mismos pedidos. Es caoba, lo sé por su olor. Donde siempre van las manos del moreno cantinero, la madera ha ennegrecido. Las paredes son rojas, o marrones, depende si es de día o de noche. Frente a la barra hay un vitral muy grande. Madera hasta media altura y de allí un ventanal dividido en cuatro cristales traslúcidos.

Suenan el saxo y el piano.

El piso es de baldosas, asperas y viejas. Limpias, sí, limpias. Y caoba también son las sillas y las mesas y la fila de columnas que van desde el fondo hasta casi la puerta pasando por un claroscuro creado por las lámparas en la noche. Y las lámparas cuelgan desde el techo. Solo en la entrada hay un tapete.
- Quiero lo que me puedas dar.
- Cántame una canción al oído con esa tu voz melodiosa, mi negra.
Era de noche entonces. Y por fuera, las luces de neón caminaban dentro de su moldura, son morado y rojo, y no prendía la última a.
Pedro, el cantinero y dueño del café, era un hombre de pensamientos básicos y poca imaginación. Cuando abrió el negocio, la ciudad no era lo que era hoy y tampoco lo era él, ni sus bolsillos tenían lo que tenía ahora. 
De pronto se prende una luz cenital. Todas las mesas están ocupadas en la oscuridad abrasadora y en el calor tenue brillan luciernagas de vez en cuando y luego bajaban su intensidad suavemente. También los bancos junto a la barra están ocupadas. Todos menos uno en la que todos saben que está prohibido sentarse pero no hay ningún anuncio cerca. La luz ilumina a la morena con su blanco vestido con una larga abertura que muestra su pierna desde el muslo hasta el tacón. La mujer coge el micrófono sobre la barra y le manda un beso con la mano al cantinero que sonríe mientras limpia un vaso. Sonríe y no se ven sus dientes. La gente aplaude. Las luciérnagas se iluminan sin patrón alguno. La batería comienza a sonar suave, suave.
La mujer camina sensual, con su melena cayéndole a un lado de la cara. Y su voz, esa voz comienza con un tono bajo y precioso. Se pasea por las mesas y la luz no parece querer dejarla y la sigue. Qué negra, Dios, qué mujer. Pasa tras mi banco junto a la barra y desliza su mano sobre el espaldar.

Pedro compró las luces de neón en una mercado de pulgas. Entonces eran dos líneas de texto, pero él solo conservó la primera parte porque quería que sobre su puerta solo dijera La Cantina. Así de simple, como él, sencillo. Y sin embargo, la última a nunca brilló. Y la gente conoció su barra. Y también conoció a Amor, la morena del dueño.

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