El viento sopla una hoja roja, casi granate, más allá de ese universo circular de piedras planas incrustadas en el piso.Y la niña sonríe. Se hacen hoyuelitos en sus mejillas y sus cachetes casi tapan completamente sus ojos negros. Tiene las manitas a medio doblar, justo sobre la cintura sin tocarla y sus dientes aún muy separados unos de los otros, se muestran albos, contentos. El viento empuja suavente la hoja seca y la aleja más de la niña.
Cuando llegó el otoño ya el año pasado, Julia estaba embarazada. Lo malo es que no sabía de quien. No es que se acostara con cualquiera, pero dos en una semana bastan. Como también basta comerse un último helado de verano en puertas del otoño, sentarse a conversar mientras lo come, coversar con Martín quien le compró el helado y luego ir por un café hasta la noche, noche en la que se acostó con él, aquel día (maldito único día) que olvidó tomarse ese pastilla diaria que debió tomar y que no sirvió de nada que se la tomara al día siguiente junto con la otra que sí le tocaba ese día.La niña se pone de cuclillas y estira la mano para tomar esa hoja seca que suena apenas la toca, e instantáneamente, con las piernitas dobladas y la espalda recta, mira cómplice hacia su madre en busca de un sí o un no. La madre no la ve. Para ella, eso es un sí. Julia la ve. La nena la mira, sigue en cuclillas y toma despacito, despacito la hoja seca solo con tres dedos.
Ya hace frío en el parque y ya se sienten los vientos huracanados. Todas las hojas se mueven, menos la que está atrapada. Al fondo silva una tetera y de lejos llega un intenso olor a té. Julia vuelve a intentar leer su libro. Se acomoda en la banca. La niña mira a su madre, recoge la hoja rápidamente, con la boca casi abierta como en suspenso, aprisiona su mano contra su pecho y sonríe mordiéndose el labio inferior, coqueta. Julia recuerda rápidamente, mirándola cómplice, que Lucas no quiso, Martín no quiso y cuando ella decidió hacerse cargo sola, quien podría ser hoy esa niña se rindió, allí adentro en la oscuridad sin conocer a nadie. La madre mira a la nena. La nena mira a Julia, Julia mira a la nena. La madre y Julia se miran, se sonríen.
Lee también estos post!
Si te gustó, dale al botón ME GUSTA!
No hay comentarios:
Publicar un comentario