No es mi vida un manuscrito, más parece un reflector. Hay momentos en los que puedo liderar el encuentro con las mejores sonrisas y hay momentos en los que necesito un buscador. Si me pierdo de algo, me da igual. Pero si me pierdo, hay pánico. Si me voy hay bulla, pero no la oigo, y si vuelvo, oiré llorar. Hoy abriga mi piel sábanas ajenas, pero abrazan a alguien más mis piernas. Envídiame tú, mi yo de antes.
Es cierto, me envidio.
Hay metáforas que no persiguen significados. Y hay significantes que nadie creó. Los entendimientos no
