Cuando vi que asomaste tu curiosidad y mencionaste uno de mis juguetes, emocionado niño tratando de tener un amigo nuevo, corrí a traerte todo lo que tenía, me movía como loco, llenándote las manos con juguetes iguales al que viste u otros que creía que te podían gustar. Y tengo tantos que no te caben en las manos y como te los traigo todos al mismo tiempo, con ninguno puedes jugar. Y mi entusiasmo te abruma y la emoción me embarga. Y con una sonrisa me dejas saber que te vas justo cuando había construido un juguete para ti.
Así es mi corazón, es un niño tonto y ocioso, tonto y apurado. Un bobo que persigue mariposas de mentira, que sonríe corriendo con las manos hacia el cielo y que no mira esta tierra maldita llena de piedras y baches.