Hay un instante cuando la habitación está oscura pero fuera el día nace, cuando hay esa brisa fría que despierta, ese silencio que muere, el momento en el que los sueños terminan, ese instante en el que la mayoría de veces estuvo solo, en ese instante, él saluda de un beso a la soledad.
piernas y es solo él el titiritero. Que este día no suban el telón, el guionista no entregó su trabajo a tiempo.
Tiene en la garganta un desenlace que aún le sabe a nudo, pero cuando recuerda el principio de la historia, tibio su cuerpo en la cama, y la predisposición de los actores, suelta con sus propias manos las amarras