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miércoles, 27 de mayo de 2009

CRÓNICA DE UNA FISCALIZACIÓN (A ÚLTIMA HORA) DESARROLLADA

Fragmento de un trabajo de fiscalización. Constitución política y Legislación de las comunicaciones- año 2008, ciclo I —Rosemarie Rios y Paul Medina Trejo.
JUSTIFICACIÓN


Las municipalidades, al ser entidades del Estado que buscan una interrelación más estrecha con la sociedad, son importantes por cuanto esta función es la promoción del bienestar del grupo humano al cual sirve. Esta es una persona jurídica que posee autonomía, tanto económica como administrativa, pero que se rige de acuerdo a las leyes orgánicas del estado. Dado que su función está enteramente abocada a la comunidad, esta entidad debe ser punto de fiscalización por parte de la población.
Los pobladores de cada jurisdicción pagan impuestos, los cuales deben tener un fin específico al cual serán asignados, con un previo estudio de urgencia y necesidad. Para evitar irregularidades, estas entidades presentan sus portales a través de la Internet. Pero éstas, las municipalidades, deben, también, ser fiscalizadas de manera directa, pues es así como se hallan las irregularidades, ya que en los portales, estas instituciones presentan sólo lo que creen ellos los pobladores deben saber. El presente trabajo se aboca a indagar sobre la predisposición de la municipalidad para brindar información. El intento de trámite de una solicitud de datos administrativos puede llevar mucho tiempo si la entidad no pone de su parte para mostrarse transparente. Nosotros, quienes participamos de este trabajo de investigación, somos vecinos del distrito de San Martín de Porras en el cual se pueden hallar obras inconclusas en muchas áreas, por ello, decidimos acercarnos a la administración de los fondos para el financiamiento de dichas obras, como pobladores sin ningún tipo de información de trámites para averiguar qué irregularidades se presentan en el desempeño del servicio de atención para quien decide investigar un poco.
ANÁLISIS
Intentando aprovechar la ventaja que nos brinda la tecnología, al disminuir el tiempo que se emplea para obtener información, accedimos al portal de transparencia de la municipalidad. Nos dimos, pues, con la sorpresa de que dicha fuente de información no contaba con actualizaciones de la gestión vigente, por lo que, lejos de agilizar el trámite, nos desvió hacia una búsqueda improductiva, en la que no hallamos otra cosa que lo más superficial.
Nos apersonamos, posteriormente, a la edificación para pedir informes sobre cuáles son los pasos que debíamos seguir con la finalidad de poder obtener información sobre las obras que se están realizando en la actualidad en el distrito. No hallamos para este fin una oficina específica. Nos vimos sumergidos en un viaje de ventanilla a ventanilla. Una persona sentada en un módulo cualquiera fungía de representante de informes. Éste nos remitió a la Oficina de Recursos Humanos. En dicha oficina, hicieron de nuestro conocimiento su limitada competencia sobre el tema. Nos derivaron a la Oficina de Imagen Institucional. Allí, nadie nos prestó la mayor atención, lo que suponemos, pues, suele suceder con cualquiera que se apersone a este lugar. Tras obtener la atención parcial de la subgerente de comunicaciones, Sharon García, quien nos prometió redirigirnos hacia alguien que pudiera atendernos, tuvios que esperar largo rato a que dicha señora terminara una reunión. Ya que la hora del almuerzo se avecinaba, pedimos a quienes se hallaban aún en la oficina, nos pudieran brindar el horario de la señora subgerente de comunicaciones. Para nuestra sorpresa, según sus compañeros, ella no tiene horario de estancia en la oficina. Lo único que logramos conseguir fue la pintoresca revista informativa de la Municipalidad de San Martín de Porras, correspondiente al año 2008. En la cual se puede apreciar “lo mejorcito” de la gestión en curso (La revista está anexada al presente trabajo)
Unos días después, con la misma carta de presentación, un pedido de información sobre obras, fuimos derivados, por el mismo personaje en el módulo de informes, a una diferente oficina: Desarrollo Urbano. Encontramos en ese lugar, en primera instancia, una negativa a nuestro pedido debido a que no representábamos a ninguna entidad. Frente a nuestra insistencia, fundamento legal (habíamos llevado la ley de transparencia), y el berrinche de mi guapa compañera, quien nos atendía nos derivó a una ventanilla diferente, donde nos dijeron que dicha información sólo la brindaba el Gerente de la Oficina de Desarrollo Urbano, el ingeniero Luis Briceño. Sin embargo, al pedir razón de él, nos informaron que se encontraba en refrigerio. Era apenas mediodía. Tuvimos que suspender nuestra investigación pues el tiempo apremiaba y debíamos marchar a la universidad. Hasta ese momento, nadie había mencionado la Mesa de Partes.
Dos días más tarde, un día sábado, llegamos hasta la municipalidad, la cual estaba desierta. No encontramos ni al encargado de informes ni a su módulo. Una caseta de trámites administrativos internos nos fue de mayor utilidad que todas las oficinas que habíamos visitado. Una amable joven, quien parecía ser la asistente del asistente del gerente de alguna oficina burocrática, nos hizo de conocimiento la existencia de la Mesa de Partes, ante la cual, según su explicación, debíamos presentar una solicitud simple, redactada por nosotros mismos, requiriendo de manera precisa lo que queríamos. Lamentablemente, dicha oficina sólo atendía de lunes a viernes, de ocho a cuatro. Deberíamos regresar la semana siguiente.
El lunes, al llegar a la ventanilla de la Mesa de Partes, pudimos corroborar que la entidad a la cual fiscalizamos, la municipalidad de San Martín de Porras, no brinda los formularios específicos de trámite de requerimiento de información del cual nosotros fuimos informados en clase. Ingresamos una solicitud que obtuvimos por nuestra cuenta, esperamos media hora a que terminaran de ingresar dicha solicitud al sistema y nos dieran un comprobante de nuestra transacción (el cual está adjuntado en el presente). Aún estamos a la espera de la respuesta de nuestra solicitud.
Intentamos aprovechar el día y nos dirigimos hacia la Oficina de Desarrollo Urbano, esperando encontrar al ingeniero Briceño. Esta vez el trámite demoró aun más. Primero, nos dijeron que debíamos esperar a que él estuviera libre, ya que se encontraba en una reunión. Luego de nuestra insistencia, nos atendió su secretaria, quien verificó las preguntas que deseábamos hacerle al ingeniero nos dijo que el señor no podía atendernos, pero que hablaría con algún otro ingeniero que estuviera allí. Nos hallamos esperando nuevamente. Volvió a salir un empleado y nos dijo que nadie nos iba a atender, a que debíamos ingresar una solicitud en la Mesa de Partes para que alguien nos pueda brindar una entrevista.
A la salida de nuestro periplo burocrático, fuimos en busca de una ingeniero civil, alguien que no trabajara para el Estado, para que nos aclarara algunas dudas que teníamos sobre unos proyectos de financiamiento del año 2004, que fue lo único que hallamos en el portal (la entrevista está anexada en el presente).

Dos meses después del quince que sacamos por no tener anexada una respuesta, negativa o positiva, llegó a mi domicilio parte de mi pedido. Y arreglaron algunas pistas cerca de mi casa.

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