y según el resto, estaba inmóvil
y pensaba que intensamente sonría
pero su cara era lozana y dócil.
Atrapó su alma un ángely apretóle las alas
y juntó su rostro a las plumas
que eran vivas doncellas enamoradas
Y cuando despertó junto a la almohada
no habría con qué zurcirla
Y aunque también eran las plumas blancas
no eran del ángel esquirlas
Odió entonces los sueños de vida efímera
y se empeñó en amar solo lo terreno
Lo real no se marcha cuando despiertas
ni se escapa si lo abrazas a tu pecho
Y encontró a su Sílfide en la tierra
y sus alas eran dorados cabellos
La abrazó, la besó, la poseyó
y soñó junto a ella en su albo lecho
Mas cuando despertó se había marchado
dejando su aroma sobre la almohada
El perfume gritaba realidad y no sueño
pero como el ángel se había marchado el hada.


