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lunes, 27 de junio de 2011

DAME TU PLATA Y DIOS TE SANARÁ

La Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, más conocida como Pare de Sufrir, vende los favores de Dios a cambio de dinero. Cree en la brujería y busca fieles que estén dispuestos a dar solo lo mejor de ellos y sus bolsillos.

Por Paul Medina, Edgar Zorrilla y Faviola Rossi

Desde la primera llamada para solicitar información, te preguntan si tienes problemas, de cualquier tipo, pero problemas al fin. Y si dices que no, que solo sientes curiosidad, se oye un suspiro de desgano. Y es que para la ‘Comunidad Cristiana del Espíritu Santo’, mejor conocida como Pare de Sufrir, no hay mejor fiel que quien necesita algo por lo que se le pueda pedir dinero a cambio.
Esta iglesia es la versión peruana de la Iglesia Universal del Reino de Dios en Brasil. Vende favores de Dios por cualquier cantidad de dinero que tenga. Rostros peruanos con acento brasilero, creyentes en la brujería, el mal de ojo y la buena suerte que piden no creer en brujerías y esas cosas.

En el 681 de la avenida Venezuela en Breña, se levanta un moderno auditorio con una capacidad de setecientas personas. El blanco predomina. Techos altos y un escenario envidiable. Butacas plegables de madera y siete arcos, del mismo material, cruzados al final de las interminables filas de butacas justo bajo la tarima. Iluminación espléndida, un piano de cola, micrófonos, parlantes y una cruz gigante. Justo sobre el escenario se puede leer “Jesucristo es el Señor”.
Antes, este establecimiento era el cine CityHall, santuario del cine indio. La congregación pagó al contado 150 mil dólares y terminó de pagar los 830 000 dólares en menos de año y                     n                                                     medio.
Es en este recinto donde pastores, o guías espirituales, enfundados en ternos, con anillos y relojes de oro, y con acento portugués, ofrecen la sanación y el servicio de Dios a cambio de dinero. Las razones son distintas pero la subasta siempre se mantiene: Primero piden mucho y luego van bajando los precios por la sanación, por la bendición, por el favor del Altísimo. Primero mil soles, quién da mil soles ¿Nadie? ¿Qué tal quinientos? ¿Cien? ¿Cincuenta? ¿Quién da veinte soles para que Dios bendiga su negocio, su casa, su familia?

Pare de Sufrir es un programa religioso televisado que ha acarreado muchas burlas por parte de la población debido a la exageración de sus promesas de prosperidad y también por la venta de productos ordinarios como prendas benditas e históricas. Y sin embargo, tiene también seguidores fieles que a pesar de lo que se diga de su comunidad, ellos siguen dando el diezmo, todos los lunes, todas las semanas, sin falta. Insisten en llevar sus sobres con un sello que dice “diezmo” llenos de dinero, dinero que quizá falte para que alimenten bien a sus hijos. Siguen comprando baratijas en las subastas que realizan diariamente, cuatro veces al día.

Esta modalidad de vender el servicio de Dios nació en Brasil en 1977 con Edir Macedo quien fundó la Iglesia Universal de Reino de Dios (IURD) y luego llegó hasta muchos otros países del mundo. Actualmente este pastor enfrenta cargos en el país carioca por enriquecimiento ilícito, asociación ilícita para delinquir, estafa, lavado de dinero  entre otros. De acuerdo a las investigaciones de la fiscalía brasilera, la IURD mueve alrededor de 760 millones de dólares anuales en diezmos solo en Brasil donde cuenta con casi 5000 templos.
La versión peruana de la IURD está a cargo de Jesús Clodoaldo Pajuelo Chávez. Este pastor asegura que no tiene vínculo con la hoy investigada IURD. Y sin embargo, mencionan a Edir Macedo como el principal pastor de su congregación, usan el mismo logo, trabajan bajo la misma treta, hablan como brasileros. Y si bien es cierto, sus programas televisados que pasan a altas horas de la noche en los canales 11, 13 y 5, ya no se llama Pare de Sufrir, aún mantienen la misma estructura, los mismos gritos, los mismos pedidos monetarios. E incluso, tienen también acusaciones como las suyas.
El diezmo debe ser retirado de las primicias de todo lo que el cristiano recibe. ¡Dejar de hacerlo es dar la oportunidad al demonio devorador para actuar nuevamente! Muchos que actúan así pasan por grandes dificultades y nunca más logran encaminar su vida financiera. Lo correcto es servir a Dios en primer lugar, después a los otros: “Honra al Señor con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto”. Esto según su libro “Cómo ser un Diezmista Fiel”
Para el pastor de la Iglesia Cristiana ‘La Familia de Dios’, Raúl Pérez, el diezmo es un mandato de Dios. Y debe estar destinado, no al goce de los intermediarios sino a la realización de la misión que Dios encomendó, a la manutención de su casa, su templo. Asegura, además, que lo que hace la secta Pare de Sufrir es un circo. A decir de su experiencia, quienes dan sus testimonios de haberse curado o de haber prosperado dando dinero no son sino artificios, gente pagada que trabaja con ellos para infundir confianza en los demás seguidores a dar su dinero.
La respuesta más común frente a este tipo de acusaciones es que a las personas que asisten a estos cultos no se les exige dinero para pertenecer o para observar. Según ellos, las personas dan porque así lo desean. Pero, en sus exclamaciones, en sus gritos, en sus alabanzas, los pastores dicen que el diezmo es una orden, es un mandato. Y no de limosnas, no. Das limosnas si quieres recibir de Dios limosnas. Debes dar lo mejor que tienes si quieres que Él te dé lo mejor. Mientras más dinero des, más bendiciones te dará Dios.
Los días martes son de culto por la sanación. Según la enseñanza de los pastores, y bajo la supervisión de los obreros, gente adiestrada para este servicio, ellos orarán por ti y tu salud. No debes gastar tu dinero en medicinas, dicen, ni creer en la ciencia moderna, no. Se te ordena poner todo el dinero que gastarías en medicinas en la palabra de Dios, en mitad de esa biblia que cerrarán cada cierto tiempo, con billetes dentro, y será llevada a través de una puerta que nadie sabe a dónde va, para regresar luego vacía y así que se vuelva a llenar.
A decir de Samuel Torres Rosas, sacerdote católico dominico, el diezmo ha tenido un proceso de cambio dentro de la comunidad cristiana. “En un principio esto era algo obligatorio (…) y era utilizado en principio para ayudar a los más humildes” asegura. Sin embargo, con respecto a la interpretación de la biblia, indica que no debe tomarse literalmente sino entenderlo en su contexto. 
En su de su propia experiencia, este sacerdote también asistió a un servicio de la Iglesia Cristiana del Espíritu Santo, como parte de su curso de preparación en Teología. Quedó impactado con que se le solicitara dinero a la gente a cambio del favor de Dios. “Es como si estuviéramos comprando y vendiendo cualquier producto”, precisa. Para él, los sacramentos no se pagan.
En el Perú existen  61 locales y 24 de ellos están en la capital. El Concilio Evangélico del Perú (CONEP) no reconoce a La Comunidad Cristiana del Espíritu Santo. Lo que sí han hecho sus directivos es inscribirse en la SUNAT, Registros Públicos y el Ministerio de Justicia, esto último debido a que obtienen beneficios, como visas de misioneros, exoneración del pago de los impuestos vehicular y predial.
“El cristiano sincero conoce la necesidad de su iglesia y por eso jamás emplearía su diezmo de manera incorrecta, aunque eso tenga la apariencia de un gesto piadoso”. Esta aseveración la hace la mencionada congregación en su libro Cómo ser un Diezmista Fiel, explicando que no se debe tomar parte del diezmo para obras caritativas, sino que debe ir a las arcas de la iglesia quien es única facultada para el empleo del mismo
Ellos no aceptan que gente que considera a su congregación como un grupo que solo solicita dinero, aún con pruebas. Según denuncias hechas contra esta agrupación, cuando se quejan quienes diezmaron porque se sienten timados, los amenazan.

Según Daniel Zevallos Huaco, psicólogo en terapia emocional, este tipo de instituciones se basan en la dependencia emocional de las personas. “Les venden la solución, la ilusión de darles una solución espiritual (…) por ello difícilmente se hagan más preguntas”, asegura. En su entendimiento, el perfil de una persona que asiste a estas sesiones es un individuo muy desesperado y muy dependiente que probablemente haya tenido algún problema de orden parental. Además se le ubica en un lugar con muchas personas que sienten y viven lo mismo que ellos. Todo en conjunto hace que su razón se doblegue.
Un día puedes ver al pastor Santos muy activo, con gritos, casi con ira, solicitar dinero. Pide que alguien de la multitud se acerque a dar su testimonio. Y es casi siempre, la misma persona que se ofrece primero para comprar diarios de la iglesia, la primera en la fila de los diezmos, quien levanta los brazos más en alto en los servicios. Y al día siguiente, puedes ver a Santos, tirado en la tarima sacudiéndose y luego dando su testimonio en el servicio que da el pastor Hans sobre la posesión del diablo, el demonio.
Dentro de la teatralización de las sesiones de la congregación, se pude ver desde individuos casi epilépticos que aseguran estar poseídos por el demonio,  y los ayudantes exorcizándolos uno a uno, generosos donantes que ofrecen, incluso para el siguiente día, cantidades de dinero que parecen fuera de sus capacidades. “los individuos aprenden por imitación, hay un modelado”, asegura Daniel Zevallos. Según él, si se les presenta a estas personas un ejemplo, un testimonio de que ha sido efectivo para ellos, ya “se cerró el negocio”.
Si bien es cierto, dar tu dinero queriéndolo no es pecado, inducir a alguien a que lo dé a través de engaños, tretas o sugestión es una situación diferente. Usar la necesidad de las personas, su búsqueda de una fe auténtica a través de la compra y venta de los favores de Dios no parece ser lo más adecuado. Solo queda esperar a que las personas estén lo suficientemente educadas como para poder discernir a consciencia.

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