Me has regalado ya muchos calendarios donde están marcadas cada vez más lejos las fechas de aquellos días que junto a ti parecían feriados. Y voy a confesarte algo: me gustas. Sé que quizá es un poco tarde, y no porque hoy cumplo treinta, sino porque te casas y decidiste invitarme.
Mientras me anudaba la corbata pensaba en qué me estaba metiendo. Voy a ahogarme con la pena, sé que la impotencia en mi contra me tomará el cogote gritándome ¡por qué carajos la dejaste, mírala, hermosa ahí, mírala! Y yo sonreiré mientras tú le regalas esa hermosa sonrisa a otro, mientras dices sí y mis entrañas griten no.