Hola. Buenos días o buenas tardes o bueno, no sé qué hora será cuando te llegue esta carta. La verdad no sé qué tan bueno sea esto de la entrega de cartas en ese país. Pero, ya, espero que estés bien, yo estoy bien y tu gato también. Sé que prometí que lo peinaría y todo pero ya sé que cuando vengas, ay, el grito que vas a pegar cuando encuentres un gato calvo. Es que sabrás que se le cae el pelo nada más de acariciarlo y con esto que se murió la tía Lola, pues toda mi ropa negra anda de pelos que parezco Chewaca de luto (quizá como estaría cuando casi matan a Han Solo, en ese episodio de…). Bueno. Tu perico ya no está, pero hay que verle el lado positivo a las cosas, como siempre dices: tu gato está más gordo. Así que tendrás un gato gordo y pelado (me acabo de acordar del vecino este que se acaba de mudar y que tú no lo conoces, es un tipazo y cuenta unos chistes que no sabes, bueno, claro que no sabes porque no lo conoces, pero ya lo conocerás, verás que cuenta unos chistes…). El otro día, me encontré a tu novio en el espejo, y ahí te espera otra sorpresaporque también está gordo aunque no se comió ningún perico. Todos dicen que es la cerveza, menos el flaco de la taberna. Él dice que es normal que nos pase a los que pasamos los treinta y yo le creo porque también me dijo que estudió farmacia y que de eso él sabe mucho y yo le creo. Claro que algo debe saber porque prepara unos tragos que no sabes, deja a los chicos tirados en un dos por tres. Ya bueno, dime ¿se te pegó el argentino? Osea, no un hombre de allá pues, sino el dejo, tú sabes, el che, qué hacés vos. ¿Has aprendido tango? Sí ya sé que dirás que no has ido a divertirte sino a trabajar, pero también debes divertirte ¿sabes? Por estos días me he sentido un poco triste porque ya no pones tus besos de labial en las cartas. Bueno, en las pocas cartas que mandas en estos días. Sé que son pocas porque estás ocupada pero como ya no mandas tus labios pintados pues siento que ya no te beso. Y ni qué decir de hacer el amor. Algunas veces veo el cuadro en el que estamos juntos, sí ese que me hiciste atornillar casi a la entrada del departamento para que no lleve mujeres. Cuando lo veo me siento feliz y triste o algo así. Es que, no sé si lo hiciste porque me amas mucho o porque no confías en mí. Pero más creo que es porque me amas. Yo también debí darte un cuadro grande para que lo pegues en tu pieza. ¡Qué tonto! Seguro y esperabas que lo hiciera, tú sabes que para estas cosas de ser cursi yo soy lento. Oye, ahora que lo pienso, cuando vengas creo que deberíamos vender a tu gato como si fuera un perro chino, de esos sin pelo que les dicen perros calatos que son para gente con reuma y eso. Seguro que nos alcanzaría para sacar tu sortija de compromiso que empeñamos para sacar tu pasaje. Debes extrañarlo igual que me extrañas a mí. Escribe ¿sí? Y mándame besos, que no sabes la falta que me hacen estos días y ni qué decir de hacer el amor que estoy como higo maduro que apenas lo tocan y salta la leche (esta me la dijo el nuevo vecino, qué gordo pelado para ocurrente). Ya, me despido y te dejo con una foto mía calato para ver si así te calientas y vienes a buscarme de una vez que te extraño a horrores.
Pd: Lo de la foto es broma, claro. Que si ves cómo estoy ahora seguro te vas más al sur.
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