Una madrugada sin sueños escuché de una voz que volaba por mi habitación "¿En qué circunstancias se habrán usado los refranes por primera vez? Es decir, en qué se haya dicho como parte de una conversación pero que encierre la enseñanza que conocemos". Y mi mente maquinó.
Según (un hombrecito verde dentro de la cabeza de) Paul Medina Trejo
Parada junto a una de las máquinas conversó un momento con una mujer mayor y divorciada, una gordita más bien seria. Primero la ropa blanca. La mujer casada se agachó para sacudir los polos y camisas blancas antes de meterlos a la lavadora. Parada junto a ella, la mujer divorciada terminaba de doblar las ropas de colores secas que sacó de la maquina sobre la que se apoyaba.
Las mujer casada detuvo entre sus manos, una camisa de adulto con una mancha carmín en el cuello. Su rostro se oscureció, se entristeció y palideció. La mujer junto a ella se percató de ella. Dejó la polo que doblaba, mientras que los ojos de la mujer que cojía la camisa de su esposo se llenaban de lágrimas. Tocó su hombro, seria ella como era.
-Hija, mía, la ropa sucia se lava en casa.

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