Hubo un hombre con problemas terrenales
Con blasfemias acumuladas para un ser conocido
Más jamás presentado, ni rezos atribuidos
Para quien en sus versículos también concibe males
Vi yo a este hombre que no sabía de esperanza
Y el porque de sus gritos y blasfemias quise saber
“no hay para quien da la otra mejilla recompensas
porque hasta Dios y su hijo han de blandir sables”
“Es creación y se cree creador, no sabe de males”
me dijo, airado, y en sus manos hallé dos puños
“quién, si no un hombre, cuando lo que quiere no sale
primero destruye y luego se arrepiente de sus diluvios”
“Sólo un hombre manda matar
y ya al verse satisfecho,
por la obediencia que le deben,
detiene una muerte
Él tan sólo recuerda
a quienes lo recuerdan siempre
Y olvida, cual ser humano,
A quienes no lo tienen en el pecho”
Y vi a lo lejos, en la distancia, en el azul techo,
A Dios con forma de hombre, cano y viejo.
Pregunté si acaso no estaba perplejo del hecho
“Yo sólo escucho a quienes me escuchan”, dijo
“Ellos me quieren sólo porque la muerte no aceptan
y quieren trascender, resucitar, vivir por siempre
pero se destruyen a sí mismos y en eso no piensan
y quieren, sin hacer nada, que yo todo lo arregle”
El hombre, iracundo, se dirigió hacia un barranco
Donde cayeron su hija y su esposa tras el terremoto
“Dios no existe, dijo, Él es sólo invento humano”
me volví a ver a Dios y Él sólo miraba el alboroto
El terreno se ve pobre y a sí mismo se hiere
Y tras lanzarse, pide ayuda entre escombros
Dios se encoge, satisfecho, de hombros
Y dijo: “sólo quiero a quienes me quieren”
No dejes jamás que te digan que hay algo que no puedes hacer, ni un lugar al que no puedes ir. Lee, escribe.Vive.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
AYÚDAME
Sé, sí, que mil disculpas no bastan
Porque ellas no son las palabras
Que cual si fueran abracadabras
Todos los daños desaparezcan
Aun si ahora aquella noche fuera
No, no. No sabría qué decir
Aún estaría como imbésil
De que las palabras salgan, en espera
Ahora que la realidad es a mí adversa
Y veo a nuestra unión, hilo delgado
Quiero tomar tu rostro con ambas manos
Y poner mi alma sobre la mesa
Vela, niña, hela allí indefensa
Mira, te quiere tanto y dice lo lamenta
Pide un poco de tiempo, la transición es lenta
Para que tu amor ablande mi dureza
Yo, también yo quiero cambiar
Pero no me dejes solo, por favor
Que también quiero saber de amor
Ya no YO, quiero ser NOSOTROSPara amar.
Porque ellas no son las palabras
Que cual si fueran abracadabras
Todos los daños desaparezcan
Aun si ahora aquella noche fuera
No, no. No sabría qué decir
Aún estaría como imbésil
De que las palabras salgan, en espera
Ahora que la realidad es a mí adversa
Y veo a nuestra unión, hilo delgado
Quiero tomar tu rostro con ambas manos
Y poner mi alma sobre la mesa
Vela, niña, hela allí indefensa
Mira, te quiere tanto y dice lo lamenta
Pide un poco de tiempo, la transición es lenta
Para que tu amor ablande mi dureza
Yo, también yo quiero cambiar
Pero no me dejes solo, por favor
Que también quiero saber de amor
Ya no YO, quiero ser NOSOTROSPara amar.
SILENCIO
Ah! Por Dios, qué puedo hacer
Si cuando me dejo oír, soy tonto
Cuando callo, acaso, un poco
Hay incluso mucho menos placer
Ah! Silencio, con tu sevicia,
Que callas lo que no sé qué decir
Usas mis nervios a tu servicio
Y a nadie puedo imbuir
No, no eres tú, silencio
Soy yo y mi torpeza
Mi individualismo y mi cabeza
Mi arrogancia y mi egoísmo
Por mí, por mí estoy solo
Pero quiero ser sólo para ella
Dime, Silencio, qué hago
Si hablo y alejo, tonto, a mi bella
Dame, Silencio, tú la respuesta
Dime cómo mirarla debo
Qué mano tomar, la zurda o la diestra
Que para esto experiencia no tengo
Dame un verso o algún soneto
Palabras que decirle a mi niña
Que digan sinceros cuánto lo siento
Cuánto lamento aquella riña
Si cuando me dejo oír, soy tonto
Cuando callo, acaso, un poco
Hay incluso mucho menos placer
Ah! Silencio, con tu sevicia,
Que callas lo que no sé qué decir
Usas mis nervios a tu servicio
Y a nadie puedo imbuir
No, no eres tú, silencio
Soy yo y mi torpeza
Mi individualismo y mi cabeza
Mi arrogancia y mi egoísmo
Por mí, por mí estoy solo
Pero quiero ser sólo para ella
Dime, Silencio, qué hago
Si hablo y alejo, tonto, a mi bella
Dame, Silencio, tú la respuesta
Dime cómo mirarla debo
Qué mano tomar, la zurda o la diestra
Que para esto experiencia no tengo
Dame un verso o algún soneto
Palabras que decirle a mi niña
Que digan sinceros cuánto lo siento
Cuánto lamento aquella riña
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