LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

jueves, 11 de noviembre de 2010

Sin mucho respeto



Por Paul Medina Trejo

Te odio cuando te quiero que es cuando rápido te vas. Te odio cuando una hora no es una hora, sino tan solo la mitad.  ¿No recuerdas acaso que te quedabas cuando te tenías que largar? Es tu capricho, ¿verdad? Qué te he hecho, dime. ¿No intento ordenar mi día, que es lo que te place? No entiendo entonces por qué te niegas a darme más de tus horas. Te pido que te quedes, te suplico paciencia y tú te vas. Cuando soy feliz, juntas tus minutos en veintes para hacer las horas. Así de mierda eres. Y yo que pensaba que eras un buen amigo cuando nos acompañabas a mí y a mi soledad. Estabas siempre allí paseado despacio en mis mañanas cuando no veía la hora de que fuera ya de noche. Y en la algarabía, en la euforia, me apurabas, te acortabas. ¿O no es así, acaso? ¿Lo niegas? Eres tan viejo y aun así te comportas con capricho de niño rico. Debe ser porque no tienes madre y nunca tuviste de dónde mamar.
Sé que muchos te odian, de maneras e intensidades diferentes. Te lo ganaste, al fin ¿no? Siempre me pregunté cuantos te detestan por pasar tan rápido y cuántos por no hacerlo más a prisa. Sé que no te lamentas de eso aunque lo sepas. Piensa. El Tiempo. Suena omnipotente. Puedes llevarte todo y nadie tiene la posibilidad de hacer nada frente a ello. La soledad, tu mejor amiga y la esperanza tu fan enamorada. El Tiempo. Piensa, todo está en tus manos. Claro, es un decir. No tienes manos. Ni siquiera tienes muñón para decirte manco. A veces siento que eres irreal aunque sé que no es así.
Parece tan poco lo que ha pasado desde ese nueve de julio del 87 en que nací. Has apremiado mucho desde entonces. Siempre lo haces. ¿Recuerdas el día de primavera del 93? Yo era el compañero de la reina del grado, era feliz. Y tú, infeliz, hiciste larga la mañana hasta que llegara el momento y cuando bailábamos ella y yo redujiste el resto del día a segundos. Por eso mismo no disfruté lo suficiente de Machu Picchu. Ese invierno del 2006 en que hiciste que el tren saliera antes y tuve que correr cuesta abajo para alcanzarlo, dejando tras de mí aquella maravilla mundial.
Cómo te encanta alegrarte del mal rato de los demás. O no recuerdas acaso esas interminables horas de matemática que alargaste por once años. Once años. Y seguro también lo harás ahora en la universidad. Siempre reduces el buen momento, lo placentero y por eso te odio tanto. ¿Por qué? Quisiera saber. Seguro que no conoces el sexo. Si fueras hombre supongo que serías impotente.
Te odio tanto cuando haces avanzar relojes empujando manecillas sin parar. Cuando más te necesito, te vas. Cuando soy feliz, te vas. Vete pues, vete ahora. No, espera, tengo que terminar de redactar.
El Tiempo. Piensa nuevamente. Debe ser que nos envidias. Al fin y al cabo eres eterno y no disfrutas de la angustia de que algo se puede acabar. Solo para que lo sepas, solo así se puede disfrutar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

EL TIEMPO ES SABIO. HIZO QUE PASARA TODO RAPIDO, PORQUE SABIA QUE HABIAS COSAS MAS IMPORTAMTE PARA RECORDAR... LAS QUE VIVES AHORA

TE AMO

ATENAS

Los más leídos!