LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

jueves, 18 de noviembre de 2010

Me quieres, lo abrazas


Él la mira y sonríe. Ella lo mira coqueta. Toca su mano mientras sonríe y lo mira. Y él mira la mano de ella. Esa chica es así. Su mirada casual siempre cae en los ojos de él y él siempre le corresponde la mirada.
Intentaron algo, es cierto. Pero la capacidad de análisis de él no pudo con el sentimiento – o quizá la emoción o la cara de ella o sus ojos o su risa- y negó su diagnóstico. Intentó algo, es cierto. Pero a nada llegó. O llegó pero decidieron dejarlo a donde había llegado porque supieron que no llegaría muy lejos. 

Intenta estudiar él pero sus ojos buscan los de ella. Apoya sus mejillas en sus palmas y lee. O intenta leer. Sonríe. No la quiere incomodar. Va por un café.

Hubo una razón además de la coquetería innata de ella. Y era que había más de un él. Ambos eran amigos. Bueno, en realidad lo son. Parece que ocurrió algo entre el amigo y la chica. El trato entre ambos, la coqueta y el amigo, es muy íntimo y eso no cambió cuando él intentó algo con ella. También por eso lo dejaron. Además, claro, del diagnóstico…

Está caliente el café. Ayudará con el frío de la cafetería. Mientras regresa, sopla el café y la ve sentada casi echada sobre la mesa. Intentará estudiar.
Le dijo que le gustaba a pesar de lo ocurrido, con esa pose que ella tiene. Se besaron y quizá algo más. Piensa un momento. Cree que esta vez podría funcionar. Sorbe su café y la mira. Ella se pone de pie. No lo está mirando. No lo mira a él. Extiende los brazos, empieza a correr y salta sobre el cuello del amigo. Así es, justo la misma mañana en que pensó que todo sería diferente. Él no quiere voltear pero sabe qué está pasando. Ella hace todo tipo de malabares y bulla para intentar que él voltee. Quizá quiere que la vea con el amigo.

El amigo, como es su amigo, se acerca a él. En la mesa ella se sienta frente al amigo y él queda al medio. Ellos conversan. Él mira su café. Lo agita e intenta beber para justificar su silencio incómodo.
Se hace una promesa: no volverá a caer. Ni aunque diga que lo quiere, ni aunque le pregunte “estás molesto”.  No cederá. No. Muerde el vaso descartable del café. No volverá a caer, dice.

LEE TAMBIÉN:
Inasible

1 comentario:

Anónimo dijo...

solo lo sabemos tu y yo...a verdad y el resto del mundo

atenas

Los más leídos!