LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

miércoles, 22 de enero de 2014

Viajemos juntos, mujer

 ¿Cómo es que cada vez que te pienso puedo saborearte en mi boca? ¿Cómo es que solo cerrando los ojos veo el amanecer trenzado a tus brazos, entre tus piernas? Hay algo de magia en este truco tuyo, hay algo de tácito en estos momentos.


Hay algo de barroco rococó en nuestro intercambio de miradas. Es todo demasiado a veces. Es todo a mil por hora. ¿Por qué esa premura entre nosotros? ¿Es que nos extinguimos si nos tocamos? ¿Es que nos estamos terminando el uno al otro con cada sorbito de placer que nos damos?

Durante el día me pregunto cómo es que cada vez que mi mano ensaya una curva imaginaria y exquisita, exhala un halo hecho de polvo de recuerdos que proyecta la cintura que acaricié esta mañana, tu cintura a la que me abracé con fuerza para no ahogarme en un mar de sábanas blancas.

¿Has notado que tu mano encaja en la mía como un rompecabezas? Yo he notado que no te molesta si desordenamos el universo juntos. Pero ¿por qué tanta premura al besarnos? ¿por qué tanta angustia por el abrazo más pronto? ¿Por qué el tropel al respirarnos mirándonos, tirando nuestros cabellos hacia atrás?

Hablas lento a veces, remordiendo tus labios, te castigas a ti misma y te privas de decir esa verdad que ambos sabemos y los otros dos no. No te sientas mal. Sabes que compartimos esta carga tan ligera juntos, tan pesada cuando nos separamos.

Yo tengo pensamientos extraños solo cuando no tengo tu esencia en directo, cuando se mezcla mi realidad con tu presencia de diferido: solo cuando no estoy contigo. Solo en esos momentos, puedo pensar en el agobio por desvestirnos al vernos, por apagar la luz al encontrarnos, por decir “te extrañé tanto”, por decir “yo también lo hice como no te imaginas”. Cuando no estás, puedo hacer símiles, me cabe pensar que somos como la ruta del tren y que cada vez que nos vemos, recorremos todas sus estaciones.

Cuando estoy junto a ti, no. Entonces, no. Entonces, todo es solo disfrute, es solo premura, es agobio, es angustia por la prontitud de ya no extrañarte. Cuando estamos juntos, somos solo pasajeros de una locomotora en movimiento donde actúan leyes de las que no nos enteramos porque las vivimos.

Y siempre en la última estación, te remuerdes los labios. Te niegas a decirme que tu boleto es de ida y vuelta, que alguien más espera con tus maletas. Y yo silencio el silencio de tus muecas con un beso. Un beso que dice que mi boleto es también de ida y vuelta y que alguien más me espera con mis maletas.

No hay comentarios:

Los más leídos!