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lunes, 26 de marzo de 2012

Incoherencias

Eres un instante, una noche de verano. No eres un experimento sino un resultado, una suma, una resta. Hay un baile de noche que se danza tomados de las manos, con los ojos cerrados, con los dedos entrelazados, con los corazones rotos y solos. Hay un cantar de golondrina que no se oye, que grita incoherencias, que no hay quien siga, que no hay quien oiga. Hay una vida ausente y una muerte que no llega. Hay un sin fín de cosas que no se han escrito y muchas más que no se dirán, pero tú sigues usando sin embargo en vez de quizá.

No es mi vida un manuscrito, más parece un reflector. Hay momentos en los que puedo liderar el encuentro con las mejores sonrisas y hay momentos en los que necesito un buscador. Si me pierdo de algo, me da igual. Pero si me pierdo, hay pánico. Si me voy hay bulla, pero no la oigo, y si vuelvo, oiré llorar. Hoy abriga mi piel sábanas ajenas, pero abrazan a alguien más mis piernas. Envídiame tú, mi yo de antes.

Es cierto, me envidio.

Hay metáforas que no persiguen significados. Y hay significantes que nadie creó. Los entendimientos no
pueden ser otra cosa que lo que va saliendo mientras se aprende y que luego forzamos a otros a entender a punta de terquedad. ¡claro que hay cosas nuevas! ¡claro que hay quien se ríe de tus tonterías! basta con buscar sin la intensión de encuentros casuales. No existe tal cosa como el miedo, hay ignorancia.

Hay santos que no saben nada. Hay cuerpos enterrados a los que recuerdan estatuas. Ese deseo de perdurar lo buscan los vivos, lo encuentran algunos muertos, quien lo entiende. Sé que eres un instante, sí. Sé que hay soles que caben en tu mano, hay estrellas que has pisado sin saberlo. Hay planetas que no brillan, pero que están. Hay recuerdos que no divisas pero que están. Hay odios que guardas con rencor y con ahínco. Existen cábalas que no salvan. Me siento distraído.

Eres un corazón que se desangra, pálida. Eres un no sé qué que sabré qué es cuando te hayas ido y no tenga cómo decírtelo. Eres un sueño que olvidaré irremediablemente, una tonada de canción que morirá al tacto con la guitarra, una sonrisa que muta en sorpresa, una seguidilla de palabras sin coherencia. Hoy me envidio y me siento perdido. No encuentro un final adecuado para poder continuar. A veces no es bueno dejar que la mente vuele libremente si lo que te importa es el camino. Pero cuando lo haces, qué libertad. ¡Qué libertad! La coherencia es una atadura con un ancla en la sima más profunda del mar de la lógica, de la concepción de temas con palabras de diccionario en tomos.

Ah, libertad.

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