-¡Nooooooooooooo!
Grita en silencio, en la profundidad de su sien. Apreta los ojos y funde sus dientes.
-¡No, por favor, no te vayas!
Las palabras no producen eco. Jamás sonaron en la realidad. La paredes no rebotaron el sonido. Sus labios no dijeron nada jamás.
Piensa en mucho y en poco. En todo y en nada. Se vuelve a cubrir con las sábanas.
-Está oscuro aún, ¿ves? Vuelve. No me hagas esto.
Grita. Mueve los labios. Trata de recordar. No puede. Apreta aún más los ojos, intenta recordar. Y no puede. Se recuesta sobre su almohada, intenta volver a dormir y no puede. Y llora. Llora.
Y no volverá ya. Su sueño se ha esfumado y no habrá forma de retomarlo. Su subconsciente creará un nuevo sueño a fuerza del deseo. Pero no será aquel. Ya no lo podrá continuar. Llora. Pero, no regresa.
¿Murió? ¿Lo olvidó? ¿Aún está vivo? Quién sabe. Pero parece querer vivir en el sueño y, pobre, no podrá.
Ya está despierto. Ya no podrá continuar ese sueño. Llora. No puede hacer más.

1 comentario:
wow! ... suele suceder...
:D Saludos...
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