¡Odio ese maldito sonido que hacen los cobradores con sus monedas! Debe existir alguna escuela para estos individuos en el que las principales clases son hacer ese bendito soniquete y no bañarse. Sostienen las monedas entre los dedos y la palma y dale que dale a la carambola. Lo peor de todo es que al mismo tiempo casi te exigen: "pasaje, pasaje".
Odio que no se agarren cuando cobran. No sé si quizá sea por consideración porque saben que al levantar el brazo nos asfixiaremos. Pero, si el carro frena, hay que aguantarse el empujón de estos sujetos. La verdad no tengo nada en contra de los cobradores en sí. Me jode aquellos que bajo esa condición creen que ser lacra está bien.
¡Paren ya! Me va a reventar la cabeza si sigo escuchando el chas chas de las monedas. Explotaré si siguen, aunque ya hayan cobrado a todos, golpeando el maldito metal. ¡Jódanse!
Algunas veces creo que sería buena idea pegarle un tiro a ese tipo que jode y jode. Pero no lo haré. Por muchas razones no lo haré. ¡Pero qué ganas, carajo! ¡Qué ganas!
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