Toda gran idea de una pieza publicitaria comienza con la redacción de una idea. Aquí un gran texto con una didáctica increíble de Daniel Samper sobre la frase corta:La frase larga es enemiga de la buena lectura. Aunque la claridad de una oración no depende sólo del número de palabras que contenga sino de las relaciones entre ellas y los conceptos que expresen resulta difícil seguir una frase de más de 30. (No necesita contar las de la frase anterior. Son 37, pero creo que es suficientemente diáfana). Resulta casi imposible mantener la claridad de una frase cuando excede las s55 palabras. Frases de más de 70 palabras no son frases: son emboscadas. Los consejos de lecturabilidad recomiendan usar frases que se mantengan entre las 20 o 30 palabras.
No se trata, por supuesto, de que toda frase tenga un número determinado de palabras.
Tampoco de que todas las frases obedezcan a la misma extensión, lo cual resultaría ejercicio monótono y opuesto a la naturalidad del estilo, que es parte de su gracia. La pequeña fórmula radica, seguramente, en alternar frases de diversa longitud. Como en este párrafo.
Pero el límite de las 30 ó 35 palabras ha de tomarse como un buen consejo. Un buen consejo que, por supuesto, acepta excepciones.
En ‘Cien años de soledad’ hay un frase de 154 palabras (correspondiente al hilo de sangre que anuncia el suicidio de José Arcadio), pero tiene la particularidad de que cada un de ellas se necesita; todas unidas cumplen la misión de ofrecer la imagen y sensación de un prolongado recorrido.
E rector que crea tener razones de peso para producir una frase de 200 palabras, y convenza al editor, pasará a la gloria. El que no logre hacerlo, un día acabará pasando a la ofician de personal.
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