Hubo un hombre con problemas terrenales
Con blasfemias acumuladas para un ser conocido
Más jamás presentado, ni rezos atribuidos
Para quien en sus versículos también concibe males
Vi yo a este hombre que no sabía de esperanza
Y el porque de sus gritos y blasfemias quise saber
“no hay para quien da la otra mejilla recompensas
porque hasta Dios y su hijo han de blandir sables”
“Es creación y se cree creador, no sabe de males”
me dijo, airado, y en sus manos hallé dos puños
“quién, si no un hombre, cuando lo que quiere no sale
primero destruye y luego se arrepiente de sus diluvios”
“Sólo un hombre manda matar
y ya al verse satisfecho,
por la obediencia que le deben,
detiene una muerte
Él tan sólo recuerda
a quienes lo recuerdan siempre
Y olvida, cual ser humano,
A quienes no lo tienen en el pecho”
Y vi a lo lejos, en la distancia, en el azul techo,
A Dios con forma de hombre, cano y viejo.
Pregunté si acaso no estaba perplejo del hecho
“Yo sólo escucho a quienes me escuchan”, dijo
“Ellos me quieren sólo porque la muerte no aceptan
y quieren trascender, resucitar, vivir por siempre
pero se destruyen a sí mismos y en eso no piensan
y quieren, sin hacer nada, que yo todo lo arregle”
El hombre, iracundo, se dirigió hacia un barranco
Donde cayeron su hija y su esposa tras el terremoto
“Dios no existe, dijo, Él es sólo invento humano”
me volví a ver a Dios y Él sólo miraba el alboroto
El terreno se ve pobre y a sí mismo se hiere
Y tras lanzarse, pide ayuda entre escombros
Dios se encoge, satisfecho, de hombros
Y dijo: “sólo quiero a quienes me quieren”
1 comentario:
interesante
hola!
"prosática del olvido" estará desocupada
espero q visites
www.selenayposeidon.blogspot.com
Publicar un comentario